03 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Alrededor de la procesión del Cristo se monta todo un dispositivo típico de las romerías. Los puestos de rosquillas compiten en presencia con los de velas y exvotos para ir al acto.
El olor a cirio quemado se funde con el sabor almibarado de las especialidades de formas redondeadas de los productos artesanos de Ponteareas y Gondomar. La fe convive con la ciencia, y no importa ya si el Cristo llegó desde alta mar cuando un barco que se dedicaba a transportar sal lo encontró y lo llevó al puerto tras salvarse de una terrible tormenta, o si la talla salió de las manos de Sebastián Ucete en la primera mitad del siglo XVIII, como aseguran los técnicos del Instituto de Patrimonio Histórico Español. Vigo reverencia la imagen con pasión.