En directo | Primer día de clase Los alumnos del instituto pobrense acudieron a la presentación de un nuevo curso y la mayoría de los estudiantes ded Bachillerato apostaron por las opciones de ciencias
20 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La mañana sobre el paseo de A Pobra ya no está poblada por paseantes adultos, sino por chavales que recuperan la rutina diaria de horarios y clases. Hoy es día de presentación en el instituto de A Pobra para los alumnos de bachillerato, y la mayoría, caminan con ligereza hacia el edificio donde pasarán, con suerte, seis horas y pico cada jornada. Para algunos comienza una nueva etapa, como Claudia y María, de primero. Para las dos es el primer día, y creen que no será tan duro como lo pintan o, por lo menos, como lo que ha sido la ESO. Ambas son alumnas de ciencias, y una quiere acabar para estudiar una carrera, probablemente medicina, en Santiago «por la rama de psiquiatría», especifica. La otra, con un punto práctico, prefiere probar suerte en Ourense con un ciclo de Turismo. Irá a la ciudad de las Burgas «porque es el único sitio en Galicia donde no cobran». El director del instituto, José Luis Nogueira, recibe en la puerta a los profesores, que van entrando, sonrientes, después de un verano bastante largo. Nogueira explica que es un día de locos. A la pregunta de si existen matones en el instituto, o si hay problemas, es tajante: «Son casos aislados. Aquí llegan alumnos de todo el municipio, y de todo tipo de clases, así que podemos encontrar algún caso puntual». ¿ Y cómo se actúa?: «Prima la vía del diálogo. El caso se pone en conocimiento de la jefatura de estudios y del consejo escolar, que se reúnen con alumnos y padres». Y se acabó el tema. El patio que separa las clases de la ESO de los bachilleres empieza a poblarse de amigos que se reencuentran. En una esquina, hablan Abel, Óscar Ramón y Elio. Los dos primeros son de segundo año, mientras que Ramón y Elio son veteranos y están en el último curso. ¿Letras o ciencias? Respuesta clara: «Ciencias», dicen casi al unísono. «De letras hay dos, creo», comenta Abel riéndose. Los más jóvenes no se toman en serio lo que les cuentan sobre que el bachillerato es más duro, y no tienen miedo a lo que se puedan encontrar. Con la hora cumplida, al salir, cuatro chicas sentadas bajo un soportal apuran un cigarrillo antes de entrar, mientras comentan en voz alta algunas costumbres sexuales de una compañera ausente. Es la otra rutina.