Ramón Núñez Centella, director de los museos científicos coruñeses
13 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.«Afortunadamente, no hubo repercusión en los seres vivos». Así glosa el director de los museos científicos coruñeses, Ramón Núñez Centella, el saldo del accidente registrado el 6 de febrero en el Nautilus, la principal sala del Aquarium Finisterrae. «Corrimos un riesgo muy alto, pero se pudo arreglar todo bien, gracias a que se tomaron las soluciones de emergencia necesarias», explica Núñez. La avería dejó inutilizado el sistema de tratamiento del agua, por lo que se tuvo que adquirir «en cuestión de días» un equipo de rayos ultravioletas. «No se podía esperar, porque durante el tiempo que durasen las obras de reparación necesitábamos mantener el agua en un estado adecuado de limpieza para evitar cualquier riesgo para la vida de las especies que habitan en el Nautilus», relata el director del Acuario. ¿Y las posibles consecuencias? A Ramón Núñez no le gusta hablar de hipótesis, sobre todo si se remontan al mes de febrero, pero justifica la «respuesta automática» del Ayuntamiento, que adelantó un gasto de 170.000 euros, para prevenir males mayores. «Si no hubiésemos actuado así, las especies podrían haber muerto y tendríamos una infección en el agua que obligaría a vaciar los tanques, cerrar las instalaciones durante tres meses y empezar luego la repoblación del Nautilus hasta lograr un equilibrio biológico que nos ha costado tres años de esfuerzos. Por no hablar de la repercusión negativa entre el público y los expertos», aclara Ramón Núñez. El director del museo recalca que, de haber esperado por un modificativo de crédito o por el pago del seguro, tal vez hoy el Nautilus estaría vacío.