Antes que nada quisiera mandar ánimos a toda la familia albivermella. A jugadores, técnicos, trabajadores del club, aficionados... Son momentos difíciles y seguro que lo están pasando mal. Todo mi apoyo para ellos.
Una vez consumado el descenso, y analizando la situación como un aficionado más, entiendo que la inmediatez es pensar en la próxima temporada. Quedan aún algunas jornadas por disputarse y deberían emplearse para ver a gente del filial y ofrecer minutos a aquellos jugadores de la primera plantilla que, por unas cuestiones o por otras, no han tenido muchos a lo largo del campeonato y tienen contrato para la próxima campaña, siempre y cuando en el club vean viable su continuidad. En mi humilde opinión, además de defender con orgullo el escudo, por supuesto, este debería el objetivo del Club Deportivo Lugo en el tramo final de liga.
Es importante empezar a dibujar el proyecto cuanto antes y la oportunidad está ahí. Me consta que en la cantera hay futbolistas con talento y un futuro prometedor, de hecho algunos ya debutaron con el primer equipo, y por delante hay un tiempo precioso para acentuar su nivel de madurez. Sería algo muy bonito para el club y la gente agradecería que en el nuevo proyecto tuvieran cabida el mayor número de chavales de la casa, lo que no quiere decir que debas bajar el listón de la exigencia.
Cuando se sufre un descenso hay que empezar casi desde cero, y empezar el nuevo camino cuanto antes se me antoja más que importante. No va a ser fácil. Ahí están en Primera Federación clubes con mejor estructura y más masa social que el Lugo, así que todo el tiempo que se pueda ganar ahora es oro.