El tentador escaparate del Lugo

El Ángel Carro ha sido un trampolín a Primera para catorce jugadores en ocho temporadas


REDACCIÓN / LA VOZ

De llegar al Lugo en Segunda B siendo casi un novato, al Barça. Es el gigantesco salto que dio Quique Setién, con un ascenso rojiblanco y una cuantas campañas en Primera División con Las Palmas y Real Betis de por medio. El modelo dominante del entrenador cántabro dio visibilidad a un club rojiblanco que a su llegada vagaba por las categorías más humildes del fútbol nacional y hoy es todo un clásico en la Segunda División. Siempre se ha asumido que el tiki-taka impuesto por el ex jugador internacional ayudaba a sus futbolistas a hacerse ver, pero cinco años después de su marcha del Ángel Carro, el Club Deportivo Lugo sigue catapultando futbolistas para Primera a un ritmo aún más rápido.

Desde que la escuadra rojiblanca desembarcó en la categoría de plata en el 2012, ha sido un trampolín para catorce jugadores. Todos ellos encontraron gracias a su rendimiento a orillas del Miño un pasaporte a Primera o, al menos, hacia un equipo en el que luego consiguieron el ascenso. Aunque en sus ocho años en Segunda los lucenses casi siempre han sobrevivido en la zona medio-baja de la tabla, la estructura del club ha reunido las condiciones necesarias para destapar a alguno de sus talentos en cada temporada.

En 2012-13, el portero Yoel Rodríguez, cedido por el Celta, terminó de despegar en el Ángel Carro para luego iniciar una buena carrera en Primera con los olívicos, el Valencia, el Rayo Vallecano, el Real Valladolid y el Eibar. Su compañero Óscar Díaz estableció en esa misma Liga su techo goleador, con 15, lo que le valió una oportunidad con el Almería.

Junto a ellos bregaba el ahora indiscutible lateral derecho del Granada Víctor Díaz, que se quedó un curso más en Lugo antes de pasar por el Recre y el Leganés, con el que consiguió su primer ascenso. En esa segunda campaña en la categoría de plata, Rennella, con 13 tantos, fue el pichichi rojiblanco para ganarse una oportunidad en el Betis, que lo había prestado.

Poco después fue David Ferreiro el que se fue al Huesca, con el que debutó en Primera y acaba de volver a ascender. En algunos entrenamientos coincidió con el portero vasco Jon Ander Serantes, que se marchó al Leganés, con el que brilló en la élite, sin que Setién le diese ninguna oportunidad.

Francisco Rodríguez

La tradición ha seguido con los nueve entrenadores que vinieron tras el culé. Hasta el propio Francisco, que ya debutara en Primera División con el Almería, regresó con el Huesca a la liga de las estrellas tras un buen año en el Lugo.

También brilló de rojiblanco Álvaro Lemos para ganarse una fugaz experiencia en la élite más absoluta con el Celta que alcanzó las semifinales de la Copa del Rey y la Europa League de la mano del Toto Berizzo. El lateral derecho Jordi Calavera, por su parte, necesitó una aventura intermedia en el Sporting antes de que el Eibar le diese la alternativa.

Más meteórico fue el salto de Ignasi Miquel, que llegó de la cantera del Arsenal y se fue mediada la temporada al Málaga convertido en uno de los centrales más fiables de la historia lucense. Luego pasó por el Getafe y hoy trata de recuperar su estatus de Primera en el Girona.

Alfonso Pedraza, ahora en el Betis, también se destapó en el Lugo antes de dar el salto definitivo al primer equipo del Villarreal. Luego estuvo también en el Deportivo Alavés.

El lateral zurdo ucraniano Vasyl Kravets también demostró su valía de rojiblanco para llamar la atención del Leganés, que volvió a cederlo a los rojiblancos esta temporada.

El Ángel Carro, además, tiene más vínculos con uno de los equipos de moda en España, en el Euro-Granada del vigués Diego Martínez. Recuperó la mejor versión del cordobés Fede Vico y enseñó las buenas cualidades de Azeez (que también debutara ya con el Almería). Bernardo, por último, fue cedido por el club nazarí a Alcorcón y Numancia.

Los extraños casos de Jon Ander Serantes y Kike Pérez

Los datos de estas ocho temporadas consecutivas en Segunda División confirman al Lugo como todo un experto aprovechador y multiplicador de talentos. Sin embargo, dos casos de futbolistas que debutaron en Primera tras pasar por el club llaman la atención por su nulo protagonismo en el Ángel Carro.

El portero vasco Jon Ander Serantes llegó en el 2014-15, pero tardó apenas dos jornadas en salir cedido al Leganés al verse relegado por detrás de José Juan y Dani Mallo. En el conjunto pepinero fue indiscutible responsable del ascenso a la máxima categoría, en la que jugó tres años antes de firmar por el Avispa Fukuoka de Japón.

Kike Pérez, por su parte, perteneció durante dos temporadas al Club Deportivo Lugo, pero tampoco debutó. Estuvo cedido en el Cerceda en Segunda B y luego en el Real Valladolid Promesas. Precisamente es la entidad blanquivioleta la que más ha valorado el talento del mediocentro manchego, al que Sergio González dio la alternativa en Primera en la reanudación del campeonato, poniéndolo titular ante todo un Barça.

Peybernes, Ander Cantero y El Hacen pueden continuar la tradición tras una gran campaña

El buen rendimiento del Lugo, especialmente en el tramo final de la temporada a las órdenes de Juanfran García y Adrián Rubio, no pasa desapercibido para muchos equipos de Primera División, que tienen en su agenda a algunos de los principales responsables de la permanencia. El Hacen, Ander Cantero y Peybernes parecen a día de hoy los futbolistas que más posibilidades tienen de dar el salto a Primera División.

El central francés cedido por el Almería ya anunció en las redes sociales su marcha tras una temporada brillante, en la que fue elegido por la afición mejor futbolista del club lucense. Disputó 30 partidos, todos ellos como titular, anotó un gol y fue el indiscutible jefe de la zaga. Su nombre se ha relacionado en las últimas fechas con entidades potentes como el Celta o el Getafe.

Ander Cantero, por su parte, suena para el Levante. El guardameta navarro de 25 años llegó el pasado verano desde el Rayo Majadahonda, se hizo con la titularidad en la jornada nueve y ya no la soltó. Tiene contrato en vigor, pero sus enormes condiciones lo ponen en el escaparate. No en vano, fue el segundo guardameta de la categoría que más paradas por partido realizó de media. Acumuló 113 a lo largo de 34 jornadas, 3,32 por encuentro.

A Moctar El Hacen, por su parte, le bastaron unos pocos meses en Lugo para hacerse importante y confirmar su proyección. El mediocentro mauritano de 22 años, cedido por el Real Valladolid, demostró compromiso, cualidades físicas y técnicas y olfato goleador, con varios tantos decisivos. En solo catorce partidos con la camiseta rojiblanca, marcó cuatro goles y todos ellos valieron puntos importantes para que el equipo de Juanfran obtuviese la permanencia en la división de plata por novena temporada consecutiva. El también ex jugador del Levante, volverá ahora al Pucela, aunque ya ha demostrado que su filial, en Segunda B, le queda pequeño. Está por ver si contarán con él en Primera División.

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