Un Club Deportivo Lugo maravilloso se sobrepuso a un impreciso inicio, tónica excesivamente frecuente en los partidos como local. Los lucenses comenzaron con pérdidas en defensa y mediocampo ante un Real Oviedo que circulaba la pelota y dañaba con verticalidad. Los medios oviedistas superaban ampliamente a sus homólogos locales. No obstante, los rojiblancos llegaban con peligro, muestra de su facilidad en este ámbito.
Luis Milla fue valiente con un cambio difícil por la prontitud de la ejecución y la adversidad del resultado. Entró Caballero y todo mudó. Desde entonces, una marea de camisetas rojiblancas superó a los asturianos en un ejercicio de fe y fútbol. David López, que falló en el 0-1, se rehízo con un cabezazo y una falta directa propios de su clase, así como en la asistencia posterior del 1-2. Caballero se adueñó del encuentro, no solo por alto, sino elaborando y con un par de aperturas más habituales de un pivote o volante. Desde entonces, el Oviedo solo amenazó en un centro lateral que no conectó Mamadou Koné y un zurdazo de Susaeta que desbarató el de siempre.
El equipo castiga con rapidez el error. Para muestra un botón: el pase interior veloz y seco de Pau Cendrós para que entre David Ferreiro y un sobresaliente Pereira fabricasen el 2-2. Los visitantes transmitían síntomas de debilidad en el flanco izquierdo de la defensa con Carlos Peña, eminentemente ofensivo, en el lateral; y Dani Bautista, lateral izquierdo suplente, como reconvertido central. Por ahí llegaron los dos tantos.
Carlos Hernández anotó su tercer gol, una cifra destacable. En las tres temporadas previas en Segunda, solo se produjo una diana por campaña en la demarcación de central: Miguel Tena, Víctor Marco y Lolo Pavón, respectivamente.
En la segunda mitad, el inicio fue de posesión del Oviedo, pero exigua profundidad. El Lugo era el que capitalizaba la práctica totalidad de las finalizaciones. En el último tramo, Sergio Marcos aportó la pausa (hábil decisión de Milla), controló los tiempos y el equipo continuó fabricando. Pau Cendrós, a banda cambiada en lugar de un impreciso Fernando Vega, cerró el flanco más ofensivo del Oviedo; mientras De Coz amplió el carril derecho mostrando su vena ofensiva. Ángel Dealbert y Hernández se agigantaron.