Cita con la propia historia

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

Lugo y el C. D. Lugo se han acostumbrado al caviar futbolístico en el último lustro, y hoy es un día donde afición y equipo se citan con su propia historia en el Anxo Carro a partir de las 18.30 horas, para defender más allá de lo humano, lo divino de esta situación de privilegio: militar en la Liga Adelante. El cómo y el cuándo se llegó a esta indeseable posición de alto riesgo de descenso tiene sus causas incuestionables, pero por ahora habrá que aparcarlas, porque no es hora de juicios sumarísimos, sino de soluciones de emergencia. Y en esta finalísima hay que concitar todos los esfuerzos y, a ser posible, el máximo de aciertos, para no recaer en habituales fallos individuales y colectivos. Y eso se palía, al menos, con una concentración suprema para no encajar goles. Con esa máxima afronta Setién el partido, porque sabe que el empate le sirve, incluido el propio marcador inicial. Como tampoco desconoce que jugar a defender el 0-0 sería un suicidio, tanto como buscar el triunfo sin cubrir las espaldas debidamente. El Mirandés también se juega su propia supervivencia en esta élite de plata, y solo la victoria le garantiza la aritmética salvadora. Incluso el empate podría valerle, pero dependiendo de terceros. Setién admitió ayer que esta pudo ser su penúltima rueda de prensa, traduciéndole entre líneas, donde no obvió las amistades de verdad forjadas en este lustro y las lágrimas inevitables si fuese su despedida. La familia será un factor determinante en su decisión final (que comunicará al final del partido), e hizo un canto a su ego altruista alejado del dinero y la categoría, incluida la propia militancia en Segunda B. Bajo este parámetro conceptual del fútbol ofensivo irrenunciable, cautivador y sello de admiración ajena, el Lugo ha formado una simbiosis con su riguroso autogobierno administrativo, el segundo parámetro indeleble de un proyecto ejemplar. Mirado desde la óptica posibilista lucense, creo que el único camino a seguir para conjugar ambición con realismo. Una semblanza inusual en un mundo en que el Eibar, por ejemplo, ya es equipo de Primera. Merece la pena intentarlo, para seguir alimentando una leyenda que la afición ha de refrendar sin dudarlo esta tarde. Nos jugamos demasiado.