Noviembre lo dirá

Murillo EN ROJIBLANCO

DEPORTES

31 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Nadie sabe dónde está el techo de este equipo. La versión oficialista trata de sacudirse una euforia creciente latente, pero contenida, por ahora, en el subconsciente de la afición. Por ende, la propia directiva y cuerpo técnico. Nadie quiere dar un paso adelante, por si a caso resulta un paso en falso y hay que envainársela. Se prefiere la prudencia y esperar pacientemente a descubrir si ese segundo puesto que ni soñado (en palabras del propio Setién) es flor de un día o de once jornadas, o el preludio de un sueño imposible. Quién sabe. El fútbol nos ofrece y nos ha ofrecido toda clase de sorpresas en su dilatada historia. El nacimiento de equipos modestísimos como Numancia, Villarreal, Mérida, Extremadura y un larguísimo etcétera parido del anonimato, que conocieron un día impensable la gloria de bañarse en el fútbol de Primera. O acariciaron esa gloria. Nadie contaba con ellos y dieron la gran campanada de su historia. Y no son unas pocas historias en nuestro fútbol. Hay suficientes ejemplos. Como existen demasiados casos en que esa gloria fue meramente pasajera o circunstancial. Para que ese sueño se hiciese realidad, haría falta una auténtica conjunción astral: la optimación de la plantilla de jugadores, a los que les respetasen las lesiones y sanciones; su rendimiento máximo, o una velocidad de crucero del mismo importante, y un profundo ejercicio de fe en sus posibilidades. Por eso, sólo existe un parámetro inviolable e infalible: el tiempo, juez único, de sentencia definitiva.

Pero hay anticipos a la misma, sobre todo, cuando el calendario inmediato se empina para escalar un Tourmalet como el de noviembre. Ahí es nada: salidas a Mallorca, Ponferrada y Coruña, para recibir a Real Murcia y Sporting por medio. Sobrevivir al mismo, sería tanto como presentar una candidatura a los puestos de privilegio. Lo contrario, nos devolvería a una realidad más terrenal. La respuesta, ésta: noviembre lo dirá.