Se ha convertido en algo tan habitual que el Racing Vilalbés termine en inferioridad los partidos, que hasta los jugadores parecen haberse acostumbrado a ello. Incluso a competir al máximo con la balanza numérica desequilibrada. Las expulsiones han condicionado al equipo durante toda la temporada, gane o pierda, juegue bien o lo haga mal. En la última jornada, anteayer, acabaron con ocho ante el Barbadás, que les ganó por 3-4. Se fueron a la calle Poratti, Álex Novas y Pablo Vivero. En la jornada anterior, fue Roberto Prieto el que se fue a la calle.
«No sé lo que puede pasar. Lo más fácil sería decir que la culpa es de los árbitros. Pero algo tendremos que ver nosotros», sostiene Mauro Poratti. El interior diestro argentino dio con sus huesos en la caseta en la primera parte. «En todos mis años de futbolista es mi segunda expulsión, y siempre por dos tarjetas amarillas», explica.
Acostumbrados
«A base de tantas expulsiones parece que hasta nos hemos acostumbrado a jugar con uno menos», señala, aunque también pide «hacer autocrítica». Y resalta: «No somos un equipo violento». Sino una escuadra fuerte y aguerrida, a la que tanta tarjeta roja la condiciona en su lucha por acercarse a los puestos de arriba en la clasificación. «Espero que de aquí al final de la temporada podamos acabar los partidos con todos», pide.
Y en eso andan inmersos, con él como lateral de largo recorrido. Un puesto no novedoso para Poratti: «Fonsi Valverde me puso ahí en el Lugo, y también a Manu, y él se quedó en esa posición. Pero supongo que para mí será algo circunstancial». En lo colectivo, confiesa que no se encuentran, en la clasificación, en donde se esperaban al principio de la temporada.