La madurez prematura

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

29 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El fútbol es un deporte muy singular en el que nadie puede sentirse seguro de su caché. Normalmente suele prevalecer la lógica del potencial económico. Sin embargo, es frecuente la ruptura de cualquier pronóstico. El caso del Lugo es un ejemplo elocuente. Prisionero de su caché económico (con un presupuesto entre los más modestos de la categoría), ha sido capaz de consumar la jornada 23 de la Liga Adelante con la sorprendente cifra de 33 puntos, décimo, a diez puntos del descenso y a tres de la promoción. Números tan sorprendentes como brillantes. Si buscamos los secretos, no podríamos acogernos a una única argumentación. Confluyen una serie de factores. Para empezar, el milagro de la confección de una plantilla competitiva, casi impensable para semejante presupuesto. Luego, la identificación de todos los llegados con la filosofía impuesta por su técnico, y la plena reintegración de los renovados. Forman una familia. Y, sobre todo, existe por parte del equipo técnico una especie de magia para rehabilitar a jugadores desahuciados. Hay muchos ejemplos. El más llamativo, el del pichichi Óscar Díaz, con diez goles por primera vez en su carrera. Aquí ha recuperado sus señas de identidad como gran futbolista que es. El caso de Iván Pérez es otro. El todavía más difícil puede suceder con Guayre, diezmado por las lesiones los últimos años. Incluso jugadores sin la vitola de la titularidad, como Víctor Díaz, pueden acabar como indiscutibles. Si los recientes fichajes se suben a este carro, Setién tendrá un nuevo problema: el overbooking. Este Lugo ha logrado una madurez prematura, pero esa venturosa realidad solo hay que disfrutarla en el día a día. Viviéndola en presente. El futuro dirá el resto.