Lugo, sé tú mismo

Murillo

CDLUGO

26 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

28 de junio de 1992: aquel segundo domingo del verano olímpico de Barcelona, el Lugo alcanzó la gloria de su primer y único ascenso a Segunda A. Todos los astros se conjuraron para que el equipo rojiblanco ascendiese a los cielos de la división de plata. Hasta un incipiente Japón Sevilla se cegó ante un derribo de libro de Calderé, dentro del área lucense, y expulsó a la víctima de la jugada. 26 de junio del 2011: la tercera gran oportunidad de ascenso directo se le vuelve a brindar a los lucenses, tras la frustrada intentona del 29 de mayo ante el Murcia, donde otra injusta decisión arbitral privó al equipo de Setién de forzar la prórroga y quién sabe si la consecución del segundo ascenso de su historia. Hoy es el gran día para cerrar una temporada gloriosa tras una trayectoria brillantísima. Una victoria por dos goles nos separa del gran objetivo. Una caldera hirviendo será el mejor apoyo incondicional para superar el gol de desventaja ante el Alcoyano. Creo que ni a moral nos supera el exclusivo propietario de la misma.

Setién lo ha repetido hasta la saciedad: nuestro peor enemigo, la ansiedad. Ni siquiera el rival, con todos los respetos y el valor que tiene, supera ese listón. Es el gran talón de Aquiles a vencer para coronar la hazaña. El Lugo tiene que ser él mismo, o parecerse lo más posible. Solo así, saldrá vencedor. Ni las prisas ni los fallos defensivos pueden mediatizarle. En el primer caso, porque sin prisas se supera la precipitación y se evitan las pérdidas absurdas. Y éste es la llave del triunfo. Sin el cuero, el Lugo no es nadie. Con él, adquiere el valor que le aupó al campeonato. Circulación rápida para evitar la presión, apertura de las bandas para aprovechar las dimensiones del Anxo Carro y propiciar los desajustes del Alcoyano. Y máxima concentración para evitar las pérdidas en las zonas de riesgo. Los alicantinos cifran su potencial lejos de El Collao. Su contragolpe mortal es su mejor arma. Es un enemigo invisible, que solo aparece para rentabilizar los fallos del contrario. Entonces lanza esos zarpazos mortíferos que le han permitido situarse a las puertas del ascenso. El Lugo es la antítesis, y muestra su orgullo de jugar un fútbol atractivo. Pero ha de ser profundo, con el ruego de que Azkorra, por ejemplo, trate de recordarnos al de la primera vuelta. No es un ruego exclusivo ni pretendo pasarle la presión personal al fornido ariete vasco, pero con ello el ascenso estaría mucho más cerca. Es una cuestión de ser uno mismo, como debe serlo el propio Lugo. Con eso basta.