El alto número de peatones atropellados evidencia la necesidad de políticas?????de tráfico?????adaptadas a la realidad?????lucense
28 mar 2010 . Actualizado a las 03:00 h.En Lugo, caminar es peligroso, un ejercicio arriesgado, un modo de desplazarse sometido al azar de un tráfico escasamente disciplinado e impune. Solo en Lugo capital, en lo que va de año han muerto tres peatones y otros 19 han sufrido lesiones más o menos graves. Caen los peatones mientras la clase política entretiene su ocio en estériles debates, y el Concello recolecta fondos para celebrar el décimo aniversario de la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad. Tres lucenses, tres peatones, no podrán celebrarlo. Si hay empresas dispuestas a aportar recursos para fiestas, por qué no para financiar acciones en el campo de la seguridad vial, de la ingeniería de tráfico, de la aplicación de los nuevos recursos tecnológicos. Tres atropellos mortales en un trimestre es la trágica evidencia de que algo tiene que cambiar para que, en Lugo, caminar deje de ser ejercicio de alto riesgo.
Lugo es provincia de población envejecida y la capital no es una excepción. Lo saben bien los políticos que hacen sus cálculos electorales con la vista puesta en el voto de los que ya superaron la edad laboral. Pero una población envejecida ni justifica ni explica tan alto número de peatones atropellados, tanta sangre en el asfalto, tanto dolor y sobresalto. Hay síntomas de que algo falla en la ordenación y gestión del tráfico, así en la capital como en las carreteras que cruzan las poblaciones de la provincia. En la capital falta un equipo técnico cualificado para el diseño y gestión del tráfico. Ahora que el Ayuntamiento tiene un plan de movilidad encargado (y pagado) a una empresa, en vez de aplicarlo, el gobierno local lo somete a debate. ¿Qué es lo que pagó el Ayuntamiento? Porque si es un plan, y lo es, lo que se impone es aplicarlo; el debate, en todo caso, tendría que haberse dado antes. Con la misma lógica, una vez cerrado definitivamente el Plan Xeral de Ordenación Municipal debería iniciarse su debate. Y no es así, claro.
En el futuro del alcalde, José López Orozco , tendrán un peso destacado los dos planes, el de tráfico y el de urbanismo. Y a la gestión de su concejal de Protección da Comunidade, José Rábade , deberá en gran parte Orozco el resultado de la próxima cita con las urnas. Rábade es el único concejal (dedicación exclusiva) que tiene a sus órdenes a un director general, Darío Diéguez . Este cargo de confianza del gobierno local fue citado por el juzgado en la semana que termina a declarar en calidad de imputado, en la investigación por la presunta retirada irregular de sanciones en el cuerpo que dirige, la Policía Local.
En la provincia, el urbanismo está tan sometido al riesgo de accidentes como el tráfico. Existe una estrecha vinculación entre el modelo de desarrollo urbano y la seguridad/inseguridad en la calle. Pero en materia urbanística, la inseguridad en la provincia comienza antes incluso de la colocación del primer ladrillo. La cambiante ley de ordenación del territorio, el fluctuante plan del litoral y los inestables planeamientos municipales son la consecuencia de juegos de intereses diversos, pulsos políticos y perspectivas electorales que poco tienen que ver con el desarrollo ordenado y sostenible del territorio. Pasa estos días con el plan de ordenación del litoral. Al Bloque no le gusta y el diputado Antonio Veiga quiere que la Diputación inste a la Xunta a retirar el citado plan. Y en Barreiros, la cosa urbanística está como está, si es que hay alguien a estas altura que sepa realmente cómo está. Es un asunto con perfiles aún oscuros, casi tanto como las pantallas de los lucenses para los que recibir la señal de TDT es aún un imposible, Otros tantos otros residentes en la zona rural están condenados a no utilizar el móvil, porque no tiene cobertura. En lo que afecta al municipio de la capital, los déficits quedan claros en la encuesta que hizo la federación de asociaciones presidida por Jesús Vázquez .
Al Lugo oficial le pasa lo que al reloj del consistorio de la capital: cuando no atrasa, se para. La vieja máquina es tan terca como la realidad, que se empeña en llevarle la contraria al subdelegado del Gobierno, José Vázquez Portomeñe . Dicen que hace pocos días comentó: «Parece cousa de mal de ollo». Y debe ser, porque el viernes, mientras explicaba lo tranquila que es la provincia, dos cacos atracaban a punta de cuchillo un banco en la avenida de A Coruña. Tranquilidad absoluta en Lugo, según se ve, así en la seguridad ciudadana como en materia de tráfico. Acogida al criterio de G.B. Shaw la autoridad sabe que «la estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno».