Es la consigna. El Lugo necesita gol. Al margen de lo que encaja en estos últimos encuentros, el equipo de Quique Setién ha perdido efectividad en el ataque. Siete goles en las diez últimas jornadas son un bagaje escaso para un conjunto que en las 20 anteriores había conseguido 32. La media ha bajado de una forma considerable, a pesar de mantenerse como los segundos máximos realizadores del grupo primero de la Segunda B. «Es evidente que no estamos acertando todas las que tenemos que acertar», reconoce Alberto García. Se necesitan los goles, sobre todo, si atrás sucede como al principio de la temporada, que se conceden pocas opciones, pero casi todas acaban en el fondo de las mallas de Escalona. «Cuando fallamos y ganamos, lo hacemos todos», recalca Manu, recordando que practican un juego de equipo. Recuperar eficiencia, mejorar la finalización, transformar en tantos la capacidad creadora, que al menos se mantiene intacta, pero alcanza el grado de eficiencia necesario para superar a los rivales. Son las necesidades del Lugo resumidas en una: gol. Y en ello insisten en las sesiones de trabajo, como recuerda García: «Siempre trabajamos en ese aspecto, esta semana hicimos bastantes en los entrenamientos, a ver si el domingo también se transforman en el terreno de juego». Un aspecto que les lleva a quitarle hierro a un asunto que puede alcanzar el grado de obsesión. «Decimos que a ver si no metemos muchos en el entrenamiento para marcarlos todos el día del partido», bromea el central. Venirse abajo Contaba a inicios de semana Setién que las ganas de marcar «crean ansiedad». Algo que sale a relucir si el rival se adelanta, como explica Manu: «Cuando encajamos un gol parece que nos venimos abajo». Así, el equipo ve mermada su capacidad de reacción, otrora siempre presente, y que permitía pensar en que aparecería una opción final para arreglar cualquier desaguisado, en base a la fuerza de voluntad. Insiste Manu: «En esta racha cada vez que nos marcan, por mucho que tengamos ocasiones, nos cuesta un mundo, y es lo que nos está lastrando». Pero encuentra un resquicio para la esperanza: «También en la primera vuelta nos costaba marcar y después cogimos una racha buena». Entra en juego el azar, esquivo con el Lugo. Aunque Alberto García introduce un matiz: «Casi todos los partidos estamos teniendo bastantes opciones, pero es quizás un poco cuestión de suerte, de rachas. También es cierto que ahora estamos un poco más justitos en ataque». Sin Losada, lesionado; Maikel que busca regularidad y continuidad tras las lesiones, y con Sergio que aspira a recuperar la confianza en sus posibilidades, las mismas que le permiten continuar como máximo realizador del equipo. «Los delanteros pasan estas rachas», certifica Manu, antes interior zurdo, hoy lateral, y buen conocedor de la psicología de los delanteros.