Texto
La salida del conjunto anfitrión no pudo ser más vertical, porque Sanginés llevó su primera proyección atacante hasta la cocina, se entretuvo en el tiro, pero habilitó a un José Arenas que definió de tiro cruzado. No se había completado el primer minuto de juego y el rival de la Segunda División B se quedó casi congelado, aunque un voluntarioso Rubén Pardo avisó en la meta de Berto poco después.
Mientras Fonsi Valverde se desgañitaba desde la banda para que sus hombres se tomaran en el serio el partido, pronto comenzaron a verse los puntos fuertes de los lucenses. Mauro era profundo por la banda derecha y Pardo hacía trabajar a destajo a Portela y a Simón. Sólo las buenas ayudas de Bruno y Levi en el medio centro lograban contener a un oponente que se crecía por momentos.
En el banquillo lucense protestaron amargamente un derribo de Portela a su ariete, que seguía dando guerra insistentemente y Mauro Poratti se sacó un trallazo que dejó ver los mejores reflejos de Berto.
Sólo en el epílogo de ese período inicial, una subida de Simón para cabecear un centro de Seoane volvió a inquietar a Viuski, pero los minutos volaron a favor de un once ourensanista entero y dominante en la eliminatoria.
La respuesta de Valverde tras el descanso se basó en incluir a un ex rojillo, Pablo Díaz, para fortalecer su medio centro. El Lugo siguió empujando, pero el Ourense no perdió la compostura, aunque el omnipresente Rubén Pardo gozó de la mejor ocasión de los suyos, al dejar atrás a sus marcadores y salvar la salida de Berto con un disparo cruzado que se marchó rozando el palo.
A medida que avanzaba el cronómetro, los hombres de Romero se reafirmaron en su propuesta, controlando los movimientos de su adversario y buscando una salida a la contra que matara la contienda, pero fue Arenas el que inquietó a Viuski desde unos cuarenta metros, con una intencionada vaselina que el guardameta mandó a córner.
La tónica se mantuvo y Pardo volvió a exigir una rápida salida de Berto, que desbarató el peligro a sus pies, antes de que el mismo Arenas viera como un zaguero se le adelantaba, a un metro de la portería, cuando le llegaba un perfecto centro de Sanginés.
Pese a que Rocidio González prolongó el choque cuatro minutos más, sólo quedó tiempo para que Pardo protagonizara su última ocasión de una noche en la que no vio puerta. El Ourense remató sus deberes con buena nota, revalidando la victoria del Anxo Carro con un nuevo triunfo y asegurando su presencia entre los ocho aspirantes al torneo del que es vigente campeón. El sorteo por proximidad geográfica parece cantado y se avecina otro duelo con un Segunda B, el Racing.