La ilusión de los integrantes del Club Deportivo Ourense por arañar algo positivo en los dos derbis gallegos que le tocaba afrontar de modo consecutivo palideció en el primero, tras una derrota por la mínima en Barreiro.
Y es que si en los últimos años ha sido escaso el bagaje de los rojillos en los choques de rivalidad autonómica, tampoco han sido capaces de invertir esa tendencia con una victoria en la presente campaña. Y el encuentro del próximo fin de semana ante el Pontevedra será el último derbi del curso en O Couto, por lo que se reducen las opciones a falta de las visitas al Deportivo B y al Lugo.
Precisamente ante los célticos y los pontevedreses suma el cuadro ourensanista los dos únicos puntos de la temporada frente a sus contrincantes gallegos, tras los sendos empates de la primera vuelta, puesto que tanto el Deportivo B como el Lugo salieron airosos del coliseo ourensano por el mismo ajustado marcador (0-1), una mínima diferencia que se repitió el pasado domingo, esta vez a domicilio.
Lo que sí se está invirtiendo en la trayectoria del Ourense es su facilidad para obtener puntos en casa y fuera. Tras los notables apuros para sumar victorias como local, sus tres éxitos consecutivos -avalados por nueve goles- confirman las palabras de uno de los titulares en las últimas formaciones de Tomé, como es Anxo Mato: «Temos que ser fortes sobre todo na casa, está claro que fora imos sacar algún que outro punto, pero a permanencia pasa polo que sexamos capaces de facer no noso campo».
Al contrario, cuando los ourensanistas sólo perdieron en tres de sus primeras nueve salidas, han claudicado otras tantas veces en las últimas cuatro, cuyo único resultado positivo fue el empate en el Cerro del Espino, contra el Atlético B, también la única en la que fueron capaces de marcar.
Así, dentro de la mejoría global de sus recientes enfrentamientos, sí que siguen advirtiéndose los signos de algunas de las carencias que ha evidenciado el equipo a lo largo de la temporada. Siguen dependiendo, sobre manera, de encarrilar bien los encuentros, puesto que las alternativas para darle un giro a los partidos no terminan de ser fiables y de hecho sólo han remontado un marcador adverso, en O Couto, contra el Fuerteventura.
Aún contando también con una sobriedad defensiva notable, los errores puntuales vuelven a repetirse semana a semana y sólo en acciones individuales -Taranilla en último caso- se resuelven muchos entuertos.
Por último, el incremento de las ocasiones y, por tanto, de los goles, llegó sin otra referencia clara que el trabajo del esforzado Anxo, que sigue operando como delantero casi a tiempo completo, ya que ni Álvaro ha vuelto a entrar en los planes de Tomé, ni el recién llegado Osvaldo alcanza el nivel deseado para entrar de lleno en una competición que aborda en su fase decisiva. El de Laxe está cumpliendo con creces en una posición para la cual ni se contemplaba su concurso a principios de la temporada.
Junto a su aportación tiene mucho que ver la frescura que ha aportado Jaime Moreno en una época de pleno atasco de los rojillos en ataque. El salmantino había apuntado al inicio del curso que su velocidad podía ser un arme importante, pero se ha erigido como una de las más gratas sorpresas ourensanistas desde el final de la primera vuelta.