A media voz A Piringalla vivió el último día de sus festejos, artesanos chairegos hicieron una demostración en Vilalba y el colegio de arciprestes se reunió en Lugo
17 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Si la jornada festiva de ayer se hubiese celebrado en Madrid y hubiese coincidido con el final de un puente, los espacios informativos de televisiones públicas y privadas nos habrían explicado con todo lujo de detalles los pormenores de la operación retorno de los madrileños y el ambiente tranquilo de la ciudad del oso y del madroño en contraste con el ajetreo que lleva a millones de personas de un lado a otro. Pero como no estamos en la cuenca del Manzanares sino en la del Miño, podemos y debemos hablar de las diversas e interesantes actividades celebradas ayer. Un barrio festivo El final del puente se nota más en el barrio de A Piringalla que en otras zonas. Esta parte de la capital lucense vivió ayer el último día de las fiestas de San Cidre, que antes se llamaban de San Isidro, incluso entre gallegohablantes y que relaciona a Lugo con Madrid, pues es el patrón de la villa y corte. Juegos infantiles y verbena con la orquesta Panorama fueron el postre a una abundante diversión que empezó el viernes. ?ierra de hidalgos En un año en el que el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha está tan de moda como los atascos de Madrid cuando hay operaciones de salida y de retorno, la comisión de fiestas de A Piringalla, que preside Ricardo Varela , nombró nuevos hidalgos. El concejal de Protección da Comunidade, José Ángel González Corredoira ; la concejala popular Alicia Peña ; los delegados provinciales de Presidencia y Medio Ambiente, José María Moraleja y Luis González ; los presidentes del Lugo y de la Federación Gallega de Comercio, José Bouso y José María Seijas ; el gerente del club rojiblanco, Carlos Mouriz ; los empresarios José Luis Otero , Manuel Illán y Ramiro López , el profesor Manuel Celso Matalobos y el dirigente vecinal Jesús Rivas recibieron tal distinción. Manos primorosas El auditorio municipal de Vilalba se puso ayer manos a la obra. No era ninguna consigna dictada por lectores de Pepe Gotera y Otilio sino que, por el contrario, dentro del muy interesante edificio, digno de una villa señorial y pujante como lo es la capital chairega, había una demostración de artesanía que reunió a siete chairegos. Alfonso Blanco , coordinador de la asociación guitiricense Xermolos y artesano de las palabras, pronunció el pregón que prologó las demostraciones de zoqueiros, torneiros y otros virtuosos del trabajo manual. Según informaciones del Obispado, el fortalecimiento de la fe en su triple dimensión -personal, comunitaria y social- fue el objetivo buscado por el programa de pastoral diocesana. Y de su desarrollo se habló en una reunión que ayer, en la casa diocesana, celebró el colegio de arciprestes. Y hablando de asuntos diocesanos, a la cita no faltó el obispo, fray José Gómez .