La comarca de Carballo nada en la lluvia de Brendan

La carretera de Olveiroa a Baíñas volvió a acusar todas sus deficiencias. A un vecino de Regoelle se le inunda la casa cada vez que llueve fuerte


cee / la voz

Desde poco después de las siete de la mañana hasta pasadas las cuatro de la tarde prácticamente toda la Costa da Morte, especialmente las zonas llanas, quedó convertida en una gran laguna debido a la intensa lluvia de la borrasca Brendan que no dio tregua en toda la mañana.

La peor parte se la llevaron Vimianzo y Dumbría, especialmente la carretera de Olveiroa a Baíñas y puntos en los que ya son recurrentes las inundaciones como Vilar y Torelo o Regoelle.

Incluso hubo automovilistas que quedaron temporalmente atrapados, incluido un camionero en la zona de Baíñas, y vías en las que Protección Civil y los servicios municipales se vieron obligados a cortar la circulación.

Con todo, los incidentes más graves tuvieron lugar en Ponteceso y en Cabana, donde se registraron hasta tres accidentes de tráfico, uno de ellos con heridos leves y otro con vuelco del turismo implicado incluido.

En Vimianzo los niños del colegio San Vicenzo tuvieron que poner fin a las clases de manera anticipada, después de que llegase una alerta preventiva por parte de la inspección educativa y, en general, no hubo que lamentar daños graves en propiedades particulares ni en los bienes públicos, más allá de esas inundaciones generalizadas que no llegaron a entrar de manera importante en viviendas.

En Ponteceso tuvieron que echar mano de tractores cisterna para evacuar el agua hacia el Anllóns y evitar así que se inundasen los bajos del centro de la capital municipal.

«Cada vez que chove forte estou igual: moi boas palabras, pero non me dan unha solución»

Manuel Fidalgo, de Regoelle, en Dumbría, ayer salió de trabajar a las seis de la mañana. Nada más meterse en cama ya notó como empezaba a llover fuerte y a las nueve estaba en pie porque el agua inundaba la entrada de su vivienda, un problema con el que lleva lidiando ya media docena de años, desde que las nuevas aceras de la carretera Olveiroa-Baíñas y la falta de caudal de sus tubos provocan los desbordamientos que se dejan sentir también en la pista de acceso al núcleo de Regoelle.

«Eu non quero leas con ninguén, porque non son diso, pero é que cada vez que chove forte estou igual: un día cheo de nervios. O alcalde ten moi boas palabras, pero estame discriminando porque non me dan unha solución», se queja este vecino, que ha tomado diversas medidas para que en la explanada de hormigón que tiene delante de la casa no siga subiendo el nivel del agua y acabe destrozándole la vivienda. De hecho, el alpendre y los antiguos establos, donde guarda el coche -al que más de una vez también le ha llegado la crecida, al igual que a los animales que tenía en su día- tienen los muros horadados con tubos para que, al menos, cuando entra el agua pueda salir por algún sitio y no se acumule.

A su juicio, todo el problema viene de una obra deficiente, que a él incluso le obligó a cambiar el sentido de la entrada de su propiedad, porque las canalizaciones no evacúan lo suficiente y, entonces, en todo el curso posterior del riachuelo que pasa por detrás de su vivienda, sube el nivel hasta inundar las propiedades sin que puedan hacer nada.

Mónica Rodríguez: «Ás once fomos buscar os rapaces ao colexio, pero ao final non foi tanto»

La alcaldesa de Vimianzo, Mónica Rodríguez, explica que estuvieron en tensión toda la mañana porque ya llevan muchos episodios de este tipo seguidos. «Sobre as 11.00 chegou unha alerta da inspección e fomos buscar os rapaces ao colexio San Vicenzo, porque a última vez os mestres xa tiveron que saír con botas e ás da limpeza foinas buscar o Grumir. Ao final non foi para tanto, pero mellor así, porque despois igual non daban chegado os buses», señala la alcaldesa, para quien las limpiezas de cunetas realizadas en los últimos meses han servido para que los problemas no resultasen aún mayores.

Raúl González: «Chega un punto no que os ríos enchen e a auga vai para atrás»

El edil dumbriés Raúl González pasó ayer buena parte de la mañana en la carretera de Baíñas, al tiempo que su colega vimiancés Víctor Muíño hacía lo propio del otro lado. Aunque no se registraron incidentes graves, si fueron testigos de la gran cantidad de agua caída y de lo difícil que es darle solución. «Son zonas tan chans que chega un punto no que os ríos enchen e auga vai para atrás», explicó González, que quedó asombrado con la velocidad a la que seguía pasando algún automovilista a pesar de las señalizaciones y el agua que había en la vía.

Tres heridos y el autobús escolar inmovilizado en Langueirón

En la comarca de Bergantiños, al margen de las inundaciones de Carballo, la peor parte se la llevaron Cabana y Ponteceso. Una conductora que volcó con su vehículo Mercedes en Ponteceso de Cabana, frente a Apligasa, fue atendida por precaución. Más grave fue la colisión frontal entre una furgoneta Mercedes y un Citroën C4 en A Carballa. El octogenario del turismo tuvo que ser rescatado y el conductor de la furgoneta tenía algunos cortes. Además, Protección Civil se vio obligada a retirar los troncos que dejaron inmovilizado el bus escolar en Langueirón.

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