Un espectáculo lamentable


Es posible que ni García Carballido ni Iago Toba sean los mejores alcaldes del mundo. Es probable que les haya faltado mano izquierda y no es descabellado pensar que hayan tomado decisiones sin haber consultado a sus compañeros de grupo. Ahora bien, todo ello no parecen razones suficientes para que los ediles que fueron en las listas del PSOE de Ponteceso y Muxía se hayan liado la manta a la cabeza y se rebelen a sus respectivos regidores. Han puesto sus gobiernos a los pies de los caballos, tirando por la borda sendas mayorías absolutísimas. De golpe y porrazo dejan a sus alcaldes en soledad ante un bosque de manos alzadas en su contra sin haber dado razones de peso para estas actitudes. Menos en un caso. De buenas a primeras rompen sus compromisos. En Ponteceso ni siquiera han explicado cuáles son sus proyectos ni sus iniciativas ni sus propuestas para sus municipios. Si es que las tienen. Tampoco se les espera, porque, salvo Mónica Vilela, no han sido capaces de dar la cara, ni de ofrecer la más mínima explicación ni razonamiento sobre sus actitudes. Muchos son neófitos en política y es probable que nunca llegasen a ediles sin el candidato que lideró sus respectivas listas. Tampoco han revelado qué compromiso ético les mueve ni qué intereses les inspira ni quién está detrás de esta movida, que ha dejado con la boca abierta a muchos vecinos que aún no entienden que a poco más de un año de las elecciones y en plena pandemia unas formaciones con tanto apoyo se resquebrajen de buenas a primeras. Ponteceso y Muxía pagan las consecuencias. Aunque hayan cometido el error de votarlos, no merecen este espectáculo.

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