Love of Lesbian y La Habitación Roja marcaron el viernes. Él Mató a un Policía Motorizado, Los Planetas (lleno absoluto) y Terbutalina (pocos quedaron sin bailar con ellos), la del sábado. El festival VdeValarés pontecesán ha terminado y el balance merece el calificativo de «éxito artístico y de afluencia de público» para la organización. No obstante, David Jiménez, director artístico, no obvia las dificultades que tuvieron con las nuevas zonas de acampada y párking, insuficientes para absorber todo el flujo y con unas condiciones muy distintas a las del año pasado, menos cómodas. Instados por Medio Ambiente y Diputación, no pudieron utilizar las zonas que se venían usando (se acampaba en el pinar y se aparcaba donde este año se ubicó el escenario principal), por lo que, aunque explica que no estuvo en sus manos esa elección, se muestra consciente de las quejas y demanda colaboración institucional si se quiere conservar el espíritu de comodidad y aforo reducido que siempre tuvo el festival. Esa misma magia que llevó a Balmes, vocalista de Love of Lesbian, a decir que había valido la pena sobreponerse a lo ocurrido en Barcelona y hacer 20 horas de viaje para llegar al sitio más bonito en el que habían tocado jamás. Jiménez incide en el motor económico y de atractivo turístico que supone el festival, una inyección a los establecimientos de la comarca, de ahí que insista en el mensaje de la colaboración institucional para que pueda seguir habiendo el VdeValarés que había hasta ahora. Eso, o renunciar a la acampada, con lo que ya se perdería una parte importante del festival. Pone el foco, de hecho, en la conciencia ecológica y civismo que demostraron los festivaleros. En cuanto a público, dice que llegaron a doblar el año pasado. A falta de datos definitivos, habla de casi 2.500 personas por noche.

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«VdeValarés» cierra con éxito y una reflexión