Derecho de maestro, deseo de alcalde

Los concellos de Carballo, Ponteceso, Laxe y Cabana quieren hacerse con los pisos que están desocupados

Juan V. Lado
Carballo, Cee / La Voz

El enfrentamiento más recordado entre maestros y Concello por las viviendas fue el de Laxe, donde, precisamente, hay más pisos ocupados. Solo están vacantes tres, que se encuentran inhabitables. Desde entonces, los derechos de los docentes han chocado en más ocasiones con las ansias de los alcaldes, que han querido utilizar los edificios para fines sociales o los solares para la construcción de equipamientos. En algunos casos lo han logrado.

Entre 1987 y 1992 hubo varias desafectaciones de viviendas de maestros. Ahora se ha iniciado otro ciclo. Los plenos de Carballo y Ponteceso abordarán la petición a Educación para poder hacerse cargo de parte de las construcciones. En el caso pontecesán, el asunto estaba en el programa electoral de los partidos que forman el gobierno local y se refiere a solo cinco inmuebles. En el carballés, se trata de hacerse cargo de todo el complejo, en el que no hay residentes desde hace años y se han producido cesiones. Allí tienen las oficinas Cruz Roja de Carballo, la Asociación Antidroga Vieiro y el CRA Ponte da Pedra.

El alcalde señaló ayer que si Educación transfiere las construcciones «poderemos arranxar os desperfectos e evitar que caían partes á rúa».

Estado. Las viviendas del complejo de la calle Vázquez de Parga, salvo las cedidas a entidades, se encuentran en muy mal estado. Hace años que no vive nadie en ellas. Pero el caso carballés no es el de otros lugares. En Laxe hay tres pisos deshabitados que se encuentran en muy malas condiciones, pero los restantes están bien. Algunos de los moradores han hecho reformas interiores, ya que en la parte exterior no se pueden tocar. El entorno está muy degradado.

También serían precisas obras importantes para vivir en las casas de Ponteceso que están vacías. El alcalde explicó que se encuentran en muy mal estado a causa del abandono. En Cabana la situación es la misma y únicamente quedan dos casas que están ocupadas. El año pasado eran tres, pero hubo una baja por jubilación.

Los conflictos han sido una constante en la comarca

Las viviendas de los maestros han sido siempre del interés de los concellos, sobre todo a medida que van siendo abandonadas. El mayor conflicto se desató en 1987 cuando el pleno de Laxe decidió cobrar a los docentes un alquiler de 10.000 pesetas (60 euros) mensuales en concepto de alquiler. Entonces había 18 docentes viviendo allí. Todos se negaron a pagar, lo que desató una contienda judicial y educativa que incluyó huelgas. Finalmente, en octubre de 1990 el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia decidió que la aplicación de canon era ilegal. El tema llegó a ir al Parlamento.

El asunto fue una auténtica tormenta política y judicial, en la que fue fundamental la enemistad entre el regidor, Antonio Castro Lema y algunos de los docentes. El asunto se fue complicando, pero sirvió para que la opinión pública se planteara si era o no justo que los profesores tuvieran vivienda gratis, sobre todo porque para concederla no se tiene en cuenta el lugar de procedencia del maestro que la pide.

Malpica. Las escuelas de A Cerca y las casas de los maestros fueron el terreno elegido por el Concello de Malpica a finales de 1990 para emplazar el centro de salud prometido por la Consellería de Sanidade. Para ello hubo que desalojar las casas, en las que había una decena de maestros que reclamaron garantías antes de abandonar las viviendas. Hubo muchas reuniones entre las partes y cierto conflicto.

Muxía. En 1997 el Concello se disponía a levantar un centro de servicios múltiples y como emplazamiento eligió también las viviendas de los maestros. Ahí sí que hubo problemas y los docentes se enfrentaron al regidor, Alberto Blanco. La contienda también fue larga y complicada y la oposición afeó al regidor que no hubiera previsto trasladar a los profesores a la parte alta de la nueva construcción, que se demoró hasta el 2002 y que también debía alojar el mercado.

Vimianzo. La única casa de este tipo que sigue habitada es la de la unitaria de O Outeiro, donde reside la directora del colegio de Baíñas, quien hace ya años, cuando todavía era alcalde Alejandro Rodríguez, mantuvo un pleito con el Concello en el que los tribunales acabaron dándole la razón a la docente y refrendando su derecho de vivir allí, como señala el regidor, Manuel Antelo, que solo sabe de un caso parecido en Castrelo, pero al menos de 10 años atrás.

Unitarias. En todas las escuelas unitarias que había en la Costa da Morte la parte alta era la vivienda del maestro. Desalojar a algunos de ellos fue bastante complicado. Los concellos tenían prisa también porque los centros educativos se fueron transformando en sociales y vecinales, a medida que se fueron vaciando de niños. También tenían viviendas los conserjes en los colegios. Ahora algunas son bibliotecas o comedores.

Sedes para entidades y alojamientos para jóvenes o familias

cristina viu

Los concellos optan por los fines sociales y culturales para las viviendas que están vacantes

Los alcaldes coinciden en que el mayor interés que tienen por las viviendas de los maestros es de ornato y mantenimiento. Al menos en el exterior, las casas se caen a pedazos, aunque no ocurre lo mismo en el interior, donde algunos docentes viven desde hace años, muchos de ellos, más de diez.

En estos casos, los concellos se encontrarán construcciones en buen estado, aprovechables para fines sociales o culturales, que son los aspectos por los que se decantan todos.

En Cabana el alcalde consiguió que Educación desafectara uno de los bloques, por lo que fue necesario trasladar a uno de los residentes al otro. Con un buen presupuesto del GAC se adecuó un albergue que de junio a septiembre está casi siempre lleno y que ahora utilizan con acuerdos puntuales federaciones de deportes minoritarios para hacer campus.

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«Os profesores non tiñamos donde aloxarmos cando nos mandaban a certos sitios»

Paco Abella es uno de los docentes que tiene asignada una vivienda. Da clases en el colegio As Revoltas de Cabana. «Os profesores non tiñamos onde aloxarmos cando nos mandaban a certos sitios», recuerda el docente. Especialmente penosos eran los traslados cuando empezó, «hai 38 anos». Entonces el lugar al que nadie quería ir era A Picota, en Mazaricos, porque «non tiñas onde vivir». Lo más que te podían dejar en la Consellería de Educación era la parte alta de una escuela unitaria.

«Agora hai moita xente que viaxa, pero antes non era o mesmo», recuerda. Cree que las viviendas de los maestros son reminiscencias que acabarán por desaparecer, precisamente por la mejora de las comunicaciones. Entonces se hacían, explica, «para asentar ao docente». Ahora solicitan las que están en buen estado los que viven lejos, aunque no duerman en ella todos los días. En ocasiones solo las usan durante unos días a la semana y el resto, van hasta casa.

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