La anchoa retiene al cerco en Galicia aunque ya se ha abierto en el Cantábrico

Ana Gerpe Varela
a. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

FISTERRA

CARMELA QUEIJEIRO

Ribeira y Portosín concentran las descargas, con más de 50.000 kilos

04 mar 2026 . Actualizado a las 04:45 h.

La flota gallega del cerco debería estar apostada en el Cantábrico, donde acaba de comenzar la costera de la anchoa. La pesquería en la zona 8c, de Fisterra al golfo de Cádiz, se abrió en la madrugada de este martes, pero la aparición de esta especie pelágica en las rías de Muros-Noia, Arousa y Marín ha variado la hoja de ruta de los cerqueros, que han preferido quedarse, por el momento, en el territorio. Fue a finales de la pasada semana cuando dos embarcaciones de Portosín atisbaron el bocarte frente a monte Louro. El efecto llamada no se hizo esperar, entre otras cosas porque en esas jornadas todavía estaba sin aprobarse la fecha de apertura de la costera en la parte norte.

La decisión de abrir la zona 8c a la pesca de anchoa se tomó a última hora del lunes, pero los pesqueros apostaron continuar faenando en casa porque, como afirma el armador de Portosín Eduardo Carreño, que suele desplazarse al País Vasco: «Aquí non hai gastos de víveres nin de desprazamentos, só combustible e seguridade social». Recalca que los ejemplares que han aparecido en Galicia son de buen tamaño —entre 38 y 40 el kilo, de media—, lo que alimenta unas buenas cotizaciones.

La pugna por conseguir el pescado quedó de manifiesto la mañana de ayer en Portosín, que, con Ribeira, aglutinan las descargas. Contrariamente a lo habitual, la puja fue de menos a más. La primera parada fue a 3,27 euros el kilo, la segunda subió hasta los 3,48 y la tercera ya escaló hasta los 3,62.

La cotización más elevada la marcó la rula ribeirense, donde el pescado alcanzó un valor máximo de 3,70 euros, poco que ver con el euro y pico al que se pagaba la anchoa el pasado año en estas mismas fechas en el área barbanzana.

La distribución

La empresa Pescados Moncho se hizo con buena parte del producto en Ribeira y su gerente, Ramón Fernández, explicaba que, a lo largo de la mañana, fletaría camiones hacia distintos puntos de España. Sus compradores: mercados y plataformas de distribución a cadenas de alimentación. Los destinos, desde Madrid hasta la comunidad andaluza, allí donde recibe el nombre de boquerón. Más de 50.000 kilogramos fueron los desembarcados entre los puertos de Ribeira y Portosín. En la rula ribeirense se hicieron dos subastas por la mañana para dar servicio a la flota del cerco.

Los cupos para la zona 9a (del Miño a Fisterra) varían entre los 4.000 y 6.000 kilos, según el número de tripulantes de los embarcaciones. La totalidad de los profesionales consultados afirmaron haberse hecho con el tope en un lance. Contento por los resultados de la jornada de trabajo se mostraba Marcos Vázquez, patrón del Titán de Portosín. Regresó a tierra con 4.000 kilos, aunque podía haber cogido otros 2.000 más. Por poner un pero a la jornada, señaló que la anchoa «vén moi mesturada con sardiña». Consiguió piezas de buen tamaño, una media de 37 por kilo. Con mejores perspectivas afrontan la semana la tripulación del Manilo ribeirense. Uno de los representantes de la empresa recordaba que el pasado jueves probaron suerte y se vinieron de vacío. En esta ocasión que faenaron volvieron a echar las redes en la ría de Marín, de donde regresaron a tierra con 4.000 kilogramos de bocarte para surtir a los mercados.

La costera arranca sin fijar el porcentaje que gestionará Opescantábrico

La pesquería de anchoa (Engraulis encrasicolus), también denominada bocarte (Galicia) y boquerón (Andalucía), está, desde este pasado martes, abierta desde el golfo de Cádiz al de Vizcaya. La última zona en permitirse la captura ha sido la 8c, de Fisterra hasta la desembocadura del Bidasoa, donde se desarrolla la tradicional costera. Esa que la propia especie se empeña en desdibujar apareciendo en bancos en el oeste cuando solía empezar por el este.

Pero la campaña arranca no exenta de polémica. Para empezar, ya se ha tenido que retrasar un día la apertura de la pesquería porque no se dio el tiempo suficiente para presentar alegaciones. Y ahora arranca con cupos genéricos y sin que en la resolución de apertura se establezca el porcentaje que gestionarán organizaciones de productores agrupadas en Opescantábrico y el que podrán explotar las embarcaciones no adscritas. Precisamente ese reparto es el que está en discusión, pues las OPP, en las que —dicen— están el 95 % de las embarcaciones, reciben el 90 % y se deja el 10 %, más de 3.000 toneladas, para ese 5 % de barcos que no son capaces de consumir la cuota.

Pero eso todavía está por cerrar. Por ahora, hasta julio, de Fisterra al golfo de Vizcaya, los barcos de más de 120 GT podrán pescar 10.000 kilos al día; los de menos, desembarcarán 8.000 kilos.