Los rincones de un amor prohibido

A Coruña y la Costa da Morte fueron escenarios de la historia novelesca, a la vez que pionera, de Marcela y Elisa

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a Coruña, Carballo / la voz

Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga firmaron un capítulo único en la historia de la comarca, de la provincia, de todo el país y de la lucha de género, el día en el que contrajeron matrimonio en la iglesia coruñesa de la parroquia de San Jorge. Ocurrió un 8 de junio de 1901. Ha pasado más de un siglo y en España no ha vuelto a suceder nada semejante: dos mujeres casadas por la católica y apostólica Iglesia. Claro que lo suyo fue un engaño. Un ocurrente y exitoso engaño... hasta que las pillaron. Fue entonces cuando comenzó una huida cuyos interrogantes siguen sin resolverse hoy.

Interés renovado por Coixet

«É unha historia moi aberta, con moitas lagoas e enigmas que non se conseguirán descifrar», reconoce Narciso de Gabriel, catedrático de Teoría e Historia da Educación en la UDC y autor del libro Elisa y Marcela: más allá de los hombres. El interés renovado en la vida de cine de estas dos coruñesas, a las que interpretarán Natalia de Molina y Greta Fernández en la película de Isabel Coixet, ha impulsado una redición de su trabajo. «Hai máis de dez anos que Coixet se puxo en contacto comigo tras ler o libro, agora por fin será unha realidade na pantalla esta historia». De Gabriel exploró en los archivos y en la prensa de la época para seguir el rastro de las dos maestras. Un trabajo que lo llevó hasta Argentina y México. «Fun ao consulado de España en Veracruz para comprobar a veracidade do rumor sobre o suicidio de Elisa alí. Non atopei fontes fiables para darlle fundamento», asegura.

De su historia sí se sabe que se conocieron en la década de 1880 en A Coruña, concretamente en la Escola Normal de Maestras, que por aquel entonces se ubicaba en María Pita. «Aquí Marcela entrou a estudar para ser mestra. Elisa desenvolvía un traballo administrativo». La amistad entre ambas empezó a molestar a sus familias, especialmente a la de Marcela, hija de militar, «enviárona a Madrid para separalas». Pero el plan no funcionó, pues cuando ambas acabaron sus estudios y comenzaron a ejercer como maestras, compartieron buena parte de su tiempo e incluso llegaron a convivir con total normalidad de cara a sus vecinos.

Dumbría, escenario de su amor

Una vez finalizada su etapa educativa en A Coruña, a Elisa la destinan a la aldea de Couso (Coristanco), aunque al enterarse de las andaduras de Marcela decide dejarlo todo para encontrarse con su amiga en Calo (Vimianzo), donde se establecen durante siete años.

Posteriormente, en 1899 cambian a Marcela de destino y se asientan en un viejo edificio de Dumbría que, próximo a la iglesia, era también escuela de niñas. Sería en esta vivienda, precisamente, donde comenzarían a urdir los detalles de su clandestina boda.

Así, en la primavera de 1901 decidieron transformar su relación de «feito en dereito». Elisa adoptó la identidad de Mario. Tan real fue su caracterización que el cura de la coruñesa iglesia de San Jorge se lo creyó, bautizó a Marcela bajo el nombre de Mario, y terminó por casarlas. En el estudio del fotógrafo José Sellier, en la calle San Andrés, posaron para la foto con la que han pasado a la historia. Junto a otra tomada en Oporto, son de las pocas imágenes de Marcela y Mario juntos. En la misma calle se ubicaba la posada Corcubión donde se hospedaron. «Marcela xa estaba embarazada, crese que dun rapaz de Dumbría, cando casaron», añade De Gabriel.

Descubiertas, apresadas por la justicia y huidas a Buenos Aires

 

 

El engaño no duró mucho. «O titular Un matrimonio sin hombre de La Voz de Galicia, acompañado da foto de Sellier, chegou a toda España». Primero huyeron a Oporto, donde fueron apresadas a instancias de las autoridades españolas y luego absueltas. Después a Buenos Aires. Elisa llegó antes y se casó con un dinamarqués, Christian Jensen. Su «amiga» Marcela la visita con frecuencia con su hija, nacida en Oporto en la noche de Reyes de 1902. Jensen acabó denunciando a Elisa y pidió que examinaran su sexo. No quería acostarse con él. «Fixéronlle un exame médico e concluíron que era muller».

No fue el primer rumor sobre su hermafroditismo. «Ela xa o insinuara, pero creo foi unha escusa». A partir de ahí, nada. Ningún rastro. «Quero pensar que, ao final, foron felices», anhela Narciso.

Boborás y Celanova serán A Coruña en el filme sobre las dos maestras

 

 

Se conocieron en la ciudad donde iniciaron la historia de amor que sigue fascinando un siglo después. La transformación que trae el progreso priva a los coruñeses de ser testigos de la filmación que dirige la ganadora del Goya a la mejor realización por La librería, Isabel Coixet. Estuvieron de rodaje por Galicia hasta el día 6, las calles de A Coruña de finales del siglo XIX se grabaron en la localidad ourensana de Celanova. Allí también se recreó la Escola Normal de Maxisterio, donde se conocieron. Lo hacen en el monasterio de San Salvador, sede del Ayuntamiento celanovés, elegido también para recrear el consistorio coruñés. En Boborás, la iglesia de Pazos de Arenteiro fue la de San Jorge. También se recreó allí el estudio de Sellier que, sin saberlo, las fotografió como mujer y mujer.

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