La botica del abuelo

REDACCIÓN CARBALLO

CORISTANCO

CASAL

Los labradores combaten la intensa plaga de hierba en el maíz con remedios de siempre y modernos Los campos de cultivo del maíz se están convirtiendo en farmacias de guardia para la tierra. Las malas hierbas son como el acné, con la diferencia de que nadie explota un grano en la cara con el filo de un sacho. Este año, la cosecha nace verde por las fuertes lluvias, o blanca, que es el color del que queda la variante de la «xuncia» cuando se le aplican _para exterminarla_ los productos químicos, que se agolpan en el granero y son tan familiares como en la alacena de la cocina se guarda el «Clamoxil». Al margen de todo ello, quienes siguen la tradición se aplican ahora a «decruar», «arrendar» y «acolar».

20 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Los tres sachos que se le aplican desde siempre al maíz, por orden de intervención, son los de decruar, arrendar y acolar, con sus variantes según las zonas y con la inestimable ayuda de la sachadora, ya a tracción animal, ya mecánica. Durante siglos, fue el mejor y único método de eliminar las hierbas que nacen al lado de los pés de millo y de las habas. Pero de un tiempo a esta parte, los productos químicos, la menciña, los ha ido suplantando poco a poco. Sin embargo este año, ni sachos ni química. El mal tiempo obligó a adelantar la simiente y así pasa lo que pasa. A esto hay que añadir que el agricultor ha cambiado hasta sus hábitos en la aplicación de los productos, según explica Amancio Lavandeira, profesor de Tecnología en la escuela EFA Fonteboa, de Coristanco. Así, mientras que antes el herbicida llegaba a la tierra previo a la cosecha, ahora se aplica después, «os de pos-emerxencia, xa co millo e a herba medrados. Moitos non facían o correcto tratamento anterior, antes de nacer, e así perderon a eficacia». Esto, a un nivel muy general. Capítulo aparte merece la variante de la xuncia, hierba mala donde las haya, única que los herbicidas normales no suelen controlar del todo. Pero la técnica, que todo lo puede o al menos lo intenta, se aplica el lema de a grandes males grandes remedios. Lo que no puede es sustituir al arado que levantaba los regos en torno a las hileras de maíz para cubrir sus pies con la tierra.