Futuros arquitectos proyectan el regreso del agua del mar al centro de Corcubión

Todos los trabajos para la plaza apuestan por reducir coches en favor de la gente y acercar el litoral al pueblo como antaño

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cee / la voz

Las imágenes de finales del siglo XIX, anteriores a la construcción del muro y de la carretera que separa a una villa marinera como Corcubión del mar, han inspirado, en mayor o menor medida, a todos los alumnos de Arquitectura de la Universidade da Coruña (UDC), que realizan su trabajo de fin de grado sobre la reforma de la plaza Castelao. De ahí que todas sus propuestas, que el Concello espera aprovechar para obras futuras, estén cargadas de ideas en las que el corazón del pueblo dialoga de otra manera con el mar hasta el punto en algunos casos de convertir parte de la plaza en inundable o que recupere su esencia, emulando una playa de cantos rodados.

«A praza chegaba ata o mar, a praza necesita que lle toque o mar», señalaba ayer en el inicio de la presentación de los proyectos -aún están en elaboración porque los alumnos deben empezar a entregarlos en septiembre- el profesor ceense Juan Creus, para esbozar como la mayor parte de sus alumnos habían interpretado esta realidad histórica.

A partir de ahí, con los condicionantes propios del espacio y la indicación de actuar en tres parcelas, entre ellas la del solar del Cine, el equipo docente -a Creus lo acompañaban ayer otros cinco profesores- le dieron cierta libertad a sus pupilos porque, como detalló Enrique Rodríguez, que llevó el peso de las exposiciones, «ser arquitecto é facer un proxecto enteiro». En este caso para revitalizar «unha vila con tradición histórica» en la que, además tienen que ver «como afrontar o problema do tráfico», ya que la carretera comarcal AC-445 separa la playa de la ansiada conexión litoral.

La exposición de Steffan Abella, el primero de los alumnos en enseñar su proyecto, al que le queda algo más que retoques todavía, dejó ya claro que pillaron la idea de sus profesores porque enseguida empezó a hablar de «restablecer la relación de Corcubión con el mar» o de «revertir el coche por el usuario». En su caso resuelve el reto rebajando la cuota de la carretera desde Correos -un edificio que ayer no recibió muchos elogios y sí varias intenciones de derribo- hasta el puerto.

Así, entre explicaciones más o menos técnicas fueron desfilando Alejandro, Joaquín (con su radical propuesta de recuperación de la playa, Rebeca... En total cerca de una decena de alumnos que dieron buena muestra de creatividad y de que se habían empapado de la realidad corcubionesa.

Entre las propuestas había alguna verdaderamente llamativa como la «praza inclinada inundable polas mareas» de María Mera, a quien le interesó especialmente ese «xogo co espazo que nun momento está e noutro pode desaparecer». No le quedaba a la zaga el «forjado móvil» de Lorena Guitián, que le permitiría al edificio, «pieza» en la terminología técnica, que concibió como auditorio, transformarse en una sala del baile e incluso mirar hacia el mar o hacia el pueblo dependiendo de las necesidades.

Sin embargo, la idea que más le gustó a los profesores -a juzgar por sus caras e intervenciones, luego las notas ya dirán lo que digan- fue la de Andrea Prieto, que apuesta por la intervención mínima y, por ejemplo, el solar del cine lo deja vacío, aprovechando el desnivel que tiene, algo que también proponen otros compañeros. Su ingenio radica, fundamentalmente, en el túnel a través del cuál conecta este espacio con el mar y en lo poco que toca las infraestructuras actuales, porque, como ella mismo dijo, quiere que se trate de algo factible «de que se pueda ejecutar».

Las aportaciones de los alumnos de la UDC aspiran a ser «unha referencia» para la localidad

El alcalde de Corcubión, Manuel Insua, le explicó a los alumnos que esperan utilizar estas ideas como «un punto de partida moi importante» porque considera que son ellos «os que van construír o futuro». Por su parte, asegura, que van a poner «todos os métodos que teñamos nas nosas mans» para sacar adelante lo que ya considera «unha obsesión» personal, porque la plaza Castelao tiene que convertirse en «unha referencia de futuro para Corcubión», en lugar de lo que es ahora «un cruce de camiños».

Le faltará financiación, pero ideas, desde luego, no y, además, bastante interesantes, porque prácticamente todos los estudiantes en sus proyectos proponen o bien un hotel con encanto o un albergue de peregrinos, espacios sociales, culturales y de hostelería e incluso alguna vivienda en los edificios en los que les ha tocado intervenir, aunque de momento sea solo de manera teórica.

Por ejemplo, hay al menos un par de alumnas que proponen la construcción de pequeñas torres, aprovechando cubiertas, azoteas o estructuras de los edificios, ya que vieron que no hay ningún lugar en la villa desde la que pueda admirarse su verdadero esplendor. Sin embargo, para lo que surgieron iniciativas más interesantes es para la gestión del tráfico, como agudizar el ángulo de la curva hasta casi convertirla en una intersección para reducir la velocidad o integrar la carretera en la plaza de tal modo que el conductor se vea obligado a frenar. Todo ello aderezado con arbolados cubiertas que son parte de la plaza, volúmenes mínimos y todo tipo de ideas creativas.

Segunda vida

Corcubión es el escenario histórico de la Costa da Morte. Una parte del pueblo mantiene la esencia de los siglos. La aportación de los jóvenes arquitectos puede darle trascendencia contemporánea a su urbanismo. Casar el pasado con la vanguardia, lo que multiplicaría el interés de la localidad. Estas iniciativas en Carballo desembocaron en el Derrubando muros. En Corcubión debería ser el arranque de un plan de futuro que pueda darle una segunda vida a la localidad.

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