«Recordo moi ben aquel cheiro que case te alimentaba»

Marta López CARBALLO / LA VOZ

CORCUBIÓN

Alvela

Óscar Ínsua revive aquella primera edición de la Festa da Ameixa de Corcubión, celebrada a principios de los años noventa

25 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Dice Óscar Ínsua que la Festa da Ameixa era para disfrutar con los cinco sentidos. En Corcubión, bajo un sol esplendoroso y con la banda sonora marina de fondo, aquella era una jornada para gozar. «Recordo ben aquel cheiro que case alimentaba, e aqueles gaiteiros que poñían a música».

La fiesta nació en el 1991, año en el que fue tomada la fotografía, y surgió como un grito a la potenciación y revalorización del molusco, que por aquel entonces era abundante y de gran calidad en la ría de Corcubión y Cee. «Naquela época moitos barcos faenaban na ría, máis aló do castelo», recuerda Ínsua.

A 300 pesetas la ración de almeja en salsa y 150 la de empanada (pan y vino corrían a cuenta de la casa), los precios no podrían ser más atrayentes. Todo ello, sumado al tiempo espléndido que hizo la jornada en cuestión -un 14 de septiembre- llevó a que se congregasen en el paseo de Corcubión alrededor de medio millar de comensales, una cifra que iría subiendo en años siguientes, conforme se fue consolidando la jornada. En 1992, sin ir más lejos, fueron 1.000 kilos de marisco los distribuidos, y a unos precios algo más elevados, ajustados a la demanda que había.

Nuestro protagonista era pequeño por aquel entonces (11 años tenía en la imagen, apenas), pero recuerda lo divertido que era pasar un agradable rato de confraternización vecinal. «Era toda unha xornada de festa. Os cativos probabamos catro ou cinco ameixas e despois tiñamos a praia ao lado para irnos bañar e xogar o resto da tarde», asevera. Los adultos, por su parte, se recreaban en unas recetas que todos recuerdan como absolutamente deliciosas y que corrieron a cargo ese año de los patrones José Domínguez y José del Río. Cuarenta kilos de cebolla picada, cuatro de ajos, 8 litros de ribeiro y seis paquetes de pan rayado fue todo lo que se necesitó para hacer una salsa que bien hacía rebañar el plato con gusto.

Era una fiesta por y para los vecinos, y si algo recuerda Ínsua es la cooperación que mostraban: «Era incrible a participación veciñal e a total solidariedade que amosaban. Antes facíanse moitas cousas sen ter un peso, deberían aprender os de agora».

No duró mucho la cita: «Celebrouse ata o 1996 ou 1997», señala Rafael Mouzo Lago, alcalde por aquel entonces en la localidad. Para Óscar, no fue sino un ejemplo más de que este tipo de festejos acaban disipándose si no cuentan con los padrinos adecuados. «Se a Administración non está detrás as cousas non saen adiante. Moitas festas se teñen perdido por non contar co estes apoios económicos», asegura.

El protagonista

Un jovencísimo y descamisado Óscar Ínsua se refrescaba y refugiaba del sol con su mano en alto mientras su hermano mayor buscaba un refrigerio. En la mesa, toda la familia disfrutando de unas buenas raciones de almeja de la ría. Los niños, ya se sabe, no son mucho de quedarse sentados a la mesa y más que quedarse sentados a la mesa degustando el molusco, corrían playa abajo para darse unos buenos chapuzones. Óscar, que fue concejal por el BNG en el Concello de Corcubión, se muestra crítico con las instituciones por la falta de apoyo financiero y por la «desidia» a la hora de promover y preservar este tipo de celebraciones.

Foto Fuentes

La foto

En septiembre del 1991 se celebraba en Corcubión la primera edición de la Festa da Ameixa con el fin último de dar un impulso económico y social al molusco, que por aquel entonces era de gran calidad y abundancia por toda la ría. Convocadas por los mariscadores, acudieron a la cita algo más de medio millar de personas, que consumieron unos 500 kilos de almejas en salsa y otros 150 de empanada. Precios populares, buen tiempo, música tradicional y ambiente de confraternización pusieron la guinda a una celebración que se prolongó unos «seis ou sete anos», según cuenta Rafael Mouzo, alcalde por aquel entonces.