Un gobierno con poco que gestionar

Juan Ventura Lado Alvela
J. V. Lado CEE / LA VOZ

CORCUBIÓN

JOSE MANUEL CASAL

La falta de recursos y de grandes proyectos marcó el desarrollo del último mandato en Corcubión

05 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El equipo de Francisco Javier Lema y el PSOE al frente del gobierno de Corcubión ha sacado adelante durante los últimos cuatro años una gestión de mínimos, sin apenas recursos de los que echar mano, con los gastos fijos consumiendo la práctica totalidad del dinero disponible y sin una fuerza política consistente para desarrollar algunos de los proyectos más importantes. En su favor está el mantenimiento de los servicios básicos sin grandes recortes y con un nivel de deuda mínimo, mientras que tienen en contra un bagaje de inversiones públicas muy limitado y apuestas que se demostraron equivocadas o que todavía no han dado su fruto.

Los políticos corcubioneses, tanto los del gobierno como los de la oposición, suponen un gasto testimonial para el Concello, porque nadie cobra debido a que tampoco llegaron a un pacto para todo el mandato. Así, el alcalde y sus compañeros dedicaron a la gestión municipal el tiempo que le dejaron sus respectivos trabajos, con las limitaciones que eso supone. Y aunque en general han contado con el apoyo del BNG para aprobar la mayoría de proyectos, se han topado también con obstáculos, el más destacado el que ha impedido el desarrollo del PXOM, con la consiguiente pérdida de la ayuda económica que tenían para ello.

El bagaje en este sentido se limita, como en casi todos los concellos pequeños, a los planes provinciales y ayudas nominativas. Con ese dinero, el Concello ha recuperado varias zonas del casco antiguo como los callejones de Vilar o Pais o la avenida de la Constitución, entre otras zonas del centro. Además, se realizaron actuaciones en la avenida Rosalía de Castro que sirvieron para solucionar problemas en el cementerio, y el Concello ha tratado de poner algo de su parte en cuanto a saneamiento -en el tramo del puerto, que está ahora por ejecutar, por ejemplo-, ante el incumplimiento de las promesas que tenía de otras Administraciones. Por contra, las inversiones más fuertes, como la del Centro de Día o la base de Protección Civil, son, al menos de momento, completamente estériles, porque en ninguno de los casos se dan las condiciones, sobre todo por falta de personal, para ponerlas en funcionamiento de manera efectiva. Mientras, la compra de terreno para el cementerio también sirve solo como acopio de cara a futuro.

El gobierno ha puesto el acento en los grandes esfuerzos necesarios para mantener, por ejemplo, la ayuda a domicilio, en un contexto de recortes económicos generalizados. Limitaciones que ha sabido capear de manera más o menos eficiente sin que se resintiese este campo en un momento tan complicado. De hecho, las partidas habilitadas para emergencia social, criticadas por ser prácticamente exiguas, no se han agotado. En cambio, otros aspectos como la limpieza y mantenimiento del mobiliario urbano o la reposición de piezas dañadas o deterioradas sí que se ha visto evidentemente mermada. De igual modo, el Concello ha tenido que hacer frente a actuaciones de reparación, las principales relacionadas con el estado del polideportivo municipal, que consumen una cantidad de recursos más que significativa para cuentas tan limitadas como son las de Corcubión.

Al margen de la incapacidad del gobierno para lograr los apoyos suficientes para sacar adelante el plan general, algo que también ha sido empleado como arma política por los opositores, hay otros aspectos manifiestamente mejorables. Sí es cierto que se realizaron avances en el Área de Rehabilitación Integral (ARI) del casco histórico, pero quedan ya demasiado lejos en la memoria y las actuaciones para que los particulares adecenten sus propiedades se quedaron en un estado muy inicial, con lo que el aspecto de muchas zonas del pueblo sigue dejando bastante que desear. El conflicto por el callejón de Antelo, al margen de que a su dueño lo amparen las normativas, tampoco ha encajado nada bien en algunos sectores del pueblo. En cuanto a aspectos organizativos si dio bastante mejor resultado, pese a las críticas y los problemas iniciales, el incipiente proyecto de peatonalización de algunas zonas interiores del pueblo. Quizás en este sentido el Concello haya logrado lo más difícil que era empezar, aunque ahora necesita darle continuidad, dentro de esa idea global, en términos generales aplaudida, de recuperar el casco histórico para las personas y poner así en valor el corazón del pueblo, con su enorme riqueza patrimonial, como un importante recurso turístico.

Aunque Corcubión ha ido perdiendo algunos servicios de la Administración del Estado que tenía de manera histórica, el gobierno y también el BNG, que se mostró especialmente activo, se apuntaron un tanto muy importante, como fue el mantenimiento del Partido Judicial y lo que lleva asociado. Fuese o no un farol del Gobierno y principalmente del defenestrado ministro Gallardón, aquí los socialistas y nacionalistas a nivel local supieron ponerse al frente de una protesta compartida por todo el pueblo y que logró un poder de convocatoria inaudito en épocas recientes. De igual modo, ahora Corcubión está jugando un papel central en las reivindicaciones de la flota artesanal y el alcalde se ha dejado ver desde el primer momento al lado de los marineros que protestan contra los privilegios del arrastre.

Los conflictos abiertos con el arquitecto técnico municipal y con el electricista han dado lugar a situaciones absolutamente esperpénticas y a problemas incluso judiciales para los miembros del gobierno que no han conseguido cortar una realidad puede que anecdótica pero que ha dado mucha munición crítica a los opositores, además de implicar gastos excesivos para una economía tan precaria como la del Concello.

Al margen de los obradoiros, planes de cooperación y algunos programas específicos como los de la Risga, la aportación municipal en esta competencia que tampoco le es propia apenas se ha notado. Además, se han dado casos muy criticados como la contratación de los socorristas con el verano casi acabado, consecuencia de la falta de recursos para adelantarse a los procesos administrativos.

La falta de poco más de 1.000 euros para entrar en la CMAT es un síntoma de lo poco que ha aportado el Concello en materia turística, donde su capacidad promocional se ha visto reducida al mínimo. Algo similar a lo ocurrido en el fomento de la cultura y el deporte, con partidas exiguas que se han intentado compensar mediante colaboraciones con las entidades.

El mantenimiento del juzgado ha sido un tanto a favor