La alcaldía movediza de Cerceda

ANÁLISIS | Los últimos tres regidores fueron inhabilitados. Las sentencias han llegado a más ediles de la zona


carballo / la voz

Los tres últimos alcaldes de Cerceda han sido inhabilitados por sentencia judicial. La del actual, José García Liñares (recurrible), se suma a las de Jesús Orgeira y Fernando Martínez en los convulsos años 90 en este municipio. De hecho, si se repasa la hemeroteca de la primera mitad de la década no tiene nada que ver con la placidez que llegó después de 1995, cuando precisamente Liñares asumió las riendas de un municipio al que había llegado, además de por su trabajo anterior, casi de relleno en la lista del PSOE, en el número 7. Pero justamente la inhabilitación de su antecesor y compañero de grupo, Martínez, lo dejaba a él o a su compañera Begoña Rodríguez con las mejores opciones para encabezarla, y hasta hoy.

Martínez se había estrenado como regidor a raíz de una moción de censura presentada en 1992 contra otro compañero, Jesús Orgeira: seis ediles del PSOE con el apoyo de otro del PP. Detrás de ese conflicto, que en los tiempos actuales se suelen resolver con muchas negociaciones por detrás, pero generalmente reproches dialécticos que no pasan de ahí, en aquella Cerceda desató unas guerras políticas insólitas. Antes y después de la moción, que fue rocambolesca: los concejales nombraron alcalde a Fernando Martínez pese a que Orgeira había decidido levantar la sesión.

Las inhabilitaciones llegaron más tarde. La de Martínez fue ratificada por el Supremo: cinco meses de suspensión por prevaricación. La de Orgeira, que había sido alcalde desde 1985, de seis años, por adjudicación de obras municipales a una empresa de su propiedad. Volvería a la corporación a través del partido Pince (que encabezó su hijo) y el CDI. En el 2007 se retiró de la vida política. Falleció en el 2011.

Ahora, un fallo judicial pende sobre el futuro de García Liñares, que también es responsable de Deportes en la Diputación. Tras tantos años de mayorías absoluta cómodas, al frente de un Concello embarcado en numerosos proyectos impensables para otros de su tamaño o población, la reforma de la legislación puede desposeerlo de sus actas en virtud de la condena, pese a que no es firme. En todo caso, él mismo dijo que anunciará lo que hace, o busca alguna opción legal para seguir adelante.

Casos como el de Cerceda, con tres regidores afectados de una manera o de otra por fallos inhabilitantes, no se encuentran en la comarca (posiblemente ni en el resto de Galicia), pero alcaldes (y concejales) que han perdido su puesto por lo mismo, sí. Y que hayan tenido juicios con elevadas peticiones de pena que hayan quedado en nada, o que hayan ganado en la vía del recurso, también.

Camariñas

Uno muy reciente que se ha ido es el de Camariñas, Manuel Valeriano Alonso de León. Dimitió en agosto del año pasado, tras once años en el puesto en tres mandatos consecutivos, tras la sentencia de inhabilitación de cuatro años para cargo público. En los años 90 hubo más casos. Por ejemplo en Muxía, donde Jesús María Barrientos Antelo tuvo que estar alejado de un sillón municipal durante seis años.

La Audiencia Provincial había inhabilitado, en el 2001, al exregidor malpicán Lois Cancela y a sus siete concejales, por una decisión urbanística del año 88. Pese a que el recurso llegó al Supremo, en el 2003 fue desestimado.

Más suerte tuvieron el regidor actual de Malpica y el anterior, Eduardo Parga y José Ramón Varela Rey, entre otros, que se enfrentaban a ocho años de inhabilitación también por un tema urbanístico. En mayo del año pasado se conoció la sentencia absolutoria, que los libraba asimismo de un año de cárcel y casi medio millón de euros de multa. En Fisterra, por otro lado, también hubo, hace ya mucho, buenas noticias similares para los exregidores.

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