Zambullidas para partirse... de risa

E.S. CARBALLO

CERCEDA

CASAL

Después de dos años de funcionamiento, el personal del Aquapark de Cerceda ya podría elaborar un libro de anécdotas con los bañistas En ocasiones, no es el agua lo que salpica en el Aquapark de Cerceda, sino las anécdotas. En los dos años que lleva en funcionamiento el recinto de ocio, sus responsables reconocen que han pasado buenos y malos ratos pero, sobre todo, recuerdan los divertidos. Y es que ningún socorrista puede quedarse indiferente ante la petición de una bañista, ya entrada en años, para que rescaten de la piscina... su dentadura postiza. Pero son los niños los que dan mayores quebraderos de cabeza al equipo de salvamento porque, constantemente, se meten en las zonas profundas sin saber nadar. Valientes, pero poco prácticos.

28 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo de la dentadura postiza es la anécdota más repetida entre los empleados del Aquapark de Cerceda, porque no todos los días se rescata de las piscinas un aparato de tales características. Sin embargo, lo más curioso del caso es que la bañista no dudó un momento en colocársela de nuevo, en cuanto se la entregaron. Ya se sabe, el agua lo purifica todo. Además, el parque acuático es lugar de encuentro de jóvenes parejas que, a veces, influidos por el calor del verano, se dejan arrastrar por sus pasiones. Eligen para sus artes amatorias una zona escondida y con cuevas, cercana a los toboganes más grandes del recinto. Sin embargo, como es lógico, para los niños no pasan desapercibidos y más de una vez los amantes tuvieron que ser llamados al orden. Además, las piedras del Aquapark son objeto de curiosidad para algunos que, ingenuamente, se preguntan de dónde habrán salido semejantes rocas. ¿Del Cañón del Colorado? En realidad son un decorado de hormigón con una buena mano de pintura. Los niños también protagonizan anécdotas divertidas, como arrancarse en un estrepitoso llanto cuando se dan cuenta de que no pueden entrar a las piscinas de adultos. Y los hay valientes-mentirosos que, diciendo que saben nadar, se cuelan a zonas profundas.