22 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.
La memoria humana es frágil y, sobre todo, corta. Así que cuando alguien puede recordar no uno, ni dos, sino media docena de accidentes mortales a las puertas de su casa, como sucede en la recta de Rus, es que algo grave está pasando. Todos nacemos sabiendo que vamos a morir, pero la muerte no debería ser algo previsible, esperable, vaticinado. Y por desgracia, hay carreteras de la Costa da Morte en las que se vive en tiempo de descuento. Esperando, simplemente, a la siguiente gran desgracia.