Los ganaderos de la Costa da Morte están desembolsando el doble que hace un año por este este material
02 sep 2023 . Actualizado a las 21:43 h.Algunos ganaderos se han quejado de que las pacas de paja que les han llegado desde Castilla y León ni siquiera sirven para hacer las camas de los terneros o de las vacas a punto de parir. La escasez de este material está haciendo que se pongan en el mercado excedentes que en otras condiciones no se hubieran vendido. Ahora cuestan las pacas el doble que hace un año. «Ás veces chega toda negra que se ve que pasou moito tempo á intemperie», explica Melchor García, de Coreber. La cooperativa no compra este material para la fábrica, pero sí se la facilita a sus asociados y cada vez es más difícil conseguirla. Confirma que el precio es actualmente el doble que hace un año o incluso más. Ahora se está comprando a más de 180 euros por tonelada.
Algunos ganaderos de la zona también tienen excedentes y se están deshaciendo de ellos a buenos precios. A través de internet se produce el intercambio y la cotización va variando, pero rollos no muy apretados se están comercializado por 25 euros la unidad.
Los que la necesitan la buscan por la zona, donde apenas queda, y por Burgos, León, Zamora o Palencia, pero no es seguro que la sirvan. Los que más están sufriendo la escasez con los que tienen recría, porque se utiliza para hacer camas. También para la alimentación de las reses mientras no producen leche.
José Manuel Iglesias, de Soandres, consume tres camiones al mes para su explotación y reconoce que le está costando conseguirlo. El conductor que le trajo la última partida le explicó que la falta de este material se debe sobre todo a la sequía, pero también al empleo de este material como combustible para las centrales de biomasa. A la falta de producción se ha unido la competencia entre los ganaderos y las empresas eléctricas.
Cierto que este material no compromete la producción de leche, porque solo la comen las conocidas como vacas secas, pero sí añade un plus más a los costes de producción.
Un año más
La previsión es que la situación se mantenga al menos hasta el año próximo, por lo que algunos profesionales ya se han planteado realizar cambios para no tener que depender de este material y una de las razones principales es precisamente que se está reduciendo la producción y aumenta el consumo por parte de otros sectores.
Precisamente por este motivo Antonio Sánchez, de la granja A Devesa de Langueirón, se ha propuesto realizar cambios en el material para las camas. La idea es dejar la paja para utilizar carbonato o serrín.
Aunque se trata de un gasto menor, la paja que comen las vacas tampoco es poca, y varía en función de cada productor. Entre todos los usos, solo en A Devesa utilizan unos 400 kilos de paja diarios, lo que son unas 15 toneladas al mes. Ser trata de un volumen enorme, lo que supone un problema porque se precisa mucho espacio para poder guardar una buena cantidad, y la escasez y los altos precios están haciendo que algunos ganaderos estén almacenando más cantidad que en circunstancias normales. La cuestión es que algunos temen quedarse sin servicio.
Anselmo Ramos, de Salto, tendrá que realizar su pedido dentro de dos semanas y ahora mismo desconoce si le llegará o el precio, algo que ni siquiera se puede saber en el momento de hacer el encargo. Varios ganaderos confesaron que no supieron lo que costaba hasta que se la sirvieron.
Antonio Sánchez, de A Devesa, explica que el consumo de las 80 vacas que tiene en producción es de 4 kilos diarios, en tanto que José Manuel Iglesias, de Soandres, señala que sus reses comen el doble de esa cantidad. En todo caso, no se utiliza para alimentar a las productoras, ya que no forma parte de la ración que se les ofrece.