Con corazón de padre, un canto de esperanza

severino suárez blanco

CARBALLO

CESAR QUIAN

Escribe Severino Suáreaz Blanco, párroco en A Coruña natural de Carnio, Treos, Vimianzo

20 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya que no fuimos lo suficientemente inteligentes para anticiparnos a la pandemia, ¿estamos siendo al menos capaces de aprender algo de esta terrible historia de dolor? ¿Estamos poniendo en marcha las reflexiones necesarias y los correspondientes procesos de reforma? La calma, cuando vuelve, casi nunca ha mejorado los problemas. Hace falta detenerse, evaluar y hacer verdadero propósito de la enmienda.

Con el miércoles de ceniza hemos iniciamos el camino de la Cuaresma hacia la Semana Santa. Son 40 días que recuerdan los 40 años en los que el pueblo judío atravesó el desierto para regresar a su tierra de origen. Para los cristianos este es el tiempo propicio para pararse a pensar y para decidirse a cambiar lo que haya que cambiar en nuestra vida. Por segundo año consecutivo no habrá actos de culto multitudinarios. Pero no debemos preocuparnos, llegará el momento en que volveremos a disfrutar de los viacrucis solemnes, del Domingo de Ramos, de las procesiones, de las tradiciones, de la calle. Sin duda.

Pero este tiempo de pandemia no es un paréntesis, no puede ser un tiempo perdido. Tampoco puede ser un lamentarnos por lo que no podemos hacer. No podemos hacer de nuestra vida cristiana un museo de recuerdos. Como dice el papa, hay cristianos cuya opción parece la de una Cuaresma sin Pascua, y esto es un despropósito en toda regla: no podemos ser cristianos aburridos y amargados.