11 mar 2020 . Actualizado a las 11:39 h.
Hay avalanchas que es imposible detenerlas. Y el coronavirus tiene todas las características de una de ellas con efectos que llegan a todas partes. Para lo malo y para lo bueno. Y como en todas las crisis, unos sufren el daño y para otros es una oportunidad. Las cancelaciones de ferias, como la de Berlín o la de alimentación de Japón, las necesarias medidas extraordinarias de sanidad y los efectos económicos negativos son el lastre. El otro lado lo ocupan esas empresas a las que se les multiplican los pedidos. Lo peor es si hay víctimas.