Los concellos aún tienen mucha deuda con los represaliados

Luis Lamela

CARBALLO

JOSE MANUEL CASAL

Apuntes históricos | Salvo algunas excepciones, el olvido es la regla general en los municipios de Soneira y Fisterra

20 sep 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

En las últimas elecciones municipales el mapa del partido judicial de Corcubión se tiñó de rojo. No es la primera vez en la actual democracia. En esta esquina atlántica, el bloque de izquierdas se impone frecuentemente, con el PSOE y los nacionalistas del BNG. Sin embargo, este claro apoyo a los partidos progresistas no se ha traducido hasta ahora en cumplir la Ley de Memoria Histórica, en reconocer institucionalmente, recordar y dignificar a los represaliados del franquismo, en devolverles el nombre a los sacrificados por pensar distinto y por luchar por derechos democráticos hoy vigentes.

La memoria es un acto de voluntad. Para que haya memoria hay que querer recordar, individualmente o como sociedad. El pasado 16 de junio vimos la noticia, comunicada por el coordinador comarcal del PSOE, Lalo Insua, de que «é hora de que se mire algo pola memoria histórica», noticia que es de esperar y desear no quede en el mero acto simbólico de colocar un ramo de flores en el conjunto escultórico de Álvaro de la Vega, en Cee, lugar donde sí se refugia la memoria, y estén los nuevos mandatarios a la altura de los tiempos.

Primeros albores

En la actualidad, el estado de esta cuestión, después de más de 40 años de democracia, se encuentra en los primeros albores. Y, ahora, que ya se formaron las corporaciones hay que recapitular.