Un Erasmus para cambiar el agro

Alumnos de Fonteboa realizaron estancias en explotaciones de Irlanda y Francia


carballo / la voz

Antonio Manuel Bello todavía está en primero del ciclo medio de gestión agropecuaria y desde hace tiempo sabe que acabará llevando la granja de sus padres en Mesía. Lo que ha cambiado es su proyecto y lo ha hecho gracias a las tres semanas que se ha pasado en una explotación gala gracias al programa Erasmus de Fonteboa. Otros 16 alumnos como él participaron en esta iniciativa que parece haberles abierto nuevas perspectivas y que podría suponer un cambio significativo en el agro gallego.

Antonio tiene claro que la diversificación es la clave, que no vale con vender leche líquida. Estuvo en una granja de 230 hectáreas dedicadas a cultivos con 6.000 gallinas y otras 40 hectáreas de terreno para agricultura ecológica. Grandes extensiones que él apenas podía imaginar y la mayoría dedicadas a grano. Con lo que se quedó también es con la importancia de una gestión muy profesional.

Lo mismo le pasó a su compañero Manuel Romero Suárez. Sus padres tienen una explotación láctea en Cabana, pero él fue a parar a una granja en la que solo se plantaba trigo, cebada, girasol, maíz y guisantes. «A maneira de traballar os cultivos» fue lo que más le llamó la atención, el aprovechamiento que se hace de la tierra. Según explica, su jefe recorría a diario sus plantaciones para ver cómo estaban y si había alguna incidencia la remediaban al día siguiente.

Nueve semanas

Once estudiantes estuvieron en Irlanda. Son mayores y tuvieron una estancia mucho más larga, de 9 semanas. Nicolás Andrade fue a parar a Cork. En la granja había 120 vacas de leche. «A experiencia foi moi boa, aprender outro tipo de manexo dos animais. Teñen producións diferentes, máis baixas, pero rendibles. Buscan a marxe con gandería extensiva», señala. Pero no tienen más terreno, dice. Su jefe tenía 75 hectáreas, de las que la mitad eran alquiladas. «O terreo é moito máis caro que aquí, pero todo o que comen as vacas é herba», explica. Sus padres tuvieron vacas y él quiere recuperar la explotación, en Frades, lo que pasa es que se dedicará a la ganadería «extensiva ou ecolóxica», dice.

Mario Nieto es de Burela y con su familia tienen un cebadero de terneros ya en Asturias. Estuvo también en Irlanda, entre 900 ovejas y 120 vacas, todo para carne. Como en el caso de Nicolás, todos los animales pastaban, nada de concentrados. «Aquí miramos máis a calidade, matamos os animales máis pronto, todo é máis rápido e ten máis custe», aclara. El modo de trabajar de Irlanda le ha hecho ver que debe recurrir al pastoreo, aunque sea en España.

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