Las heladas congelan el cocido

Las bajas temperaturas también han reducido el pasto del ganado mostrenco

C. Viu
ribeira, carballo / la voz

El carnaval llama a la puerta y es tiempo de incluir en los menús cocido con verduras propias de esta temporada, como los grelos y el repollo, cuyo crecimiento está viéndose alterado por el frío que afecta a las zonas de Barbanza y Costa da Morte cuando cae la noche. Cultivadores como la ribeirense Marina Pillado explican que «hai un descenso na produción porque o crecemento veuse minguado e as follas viran de cor marelo». La consecuencia, comenta esta agricultora que tiene un puesto en la plaza de abastos, «é que este ano vai más caro que noutras ocasións».

Los profesionales indican que la ventaja radica en que durante el día hace sol: «O calor compensa o frío nocturno e podes ir collendo a verdura de xeito progresivo». Tampoco a las patatas le sientan nada bien las oscilaciones térmicas.

Eso sí, los vendedores comentan que las ventas de un producto tan típico en esta época como los grelos no han descendido, pese a que el dinero a desembolsar es un poco más elevado que de costumbre. Las tradiciones no entienden de temperaturas. Algunos comerciantes indican que tienen varios proveedores para garantizarse el abastecimiento.

Sin embargo, los agricultores no son los únicos afectados, también los criadores de ganado mostrenco han visto como descendía el pasto del que se alimentan vacas y caballos, lo que los obliga a llevarles comida para evitar la desnutrición o que las reses vayan en busca de alimento.

El presidente de la entidad caballar Monte Faro de Vimianzo, Adrián Martínez, comenta que tuvieron que agrupar a los animales en un cercado «porque baixaron dous ou tres días seguidos ás casas, cara as fincas de herba». Sin embargo, comenta que se trata de una solución provisional: «Non podemos deixalos moito máis tempo na sebe porque hai pouco espazo. Agora empeza a vir o bo tempo e imos ceibalos. Estamos a preparar pasos canadenses. Este ano aínda non tivemos que levarlles de comer, pero o pasado si».

Escaso rebrote de hierba

Hace tiempo que los ganaderos de la sierra de Barbanza tienen que alimentar al ganado. El pobrense Manuel Boo precisa que «o frío queimou o pasto novo e non rebrota como debera». Manifiesta que en el recinto acotado de A Curota tienen unas 70 vacas: «Diariamente levamos dous rolos de silo que compramos en Ordes. Temos que encher os comedeiros dos animais, porque é a única maneira de aguantar cun pouco de xeito».

La falta de pasto conlleva un importante gasto para el colectivo, ya que Boo comenta que cada uno de los rulos de hierba cuesta 36 euros, un precio que varía en función del peso.

También están preocupados por la bajada de los termómetros los ganaderos que tienen granjas de vacas lecheras o de cría. El mazaricano Mario París explica que «a herba das praderías está amarela».

La situación resulta especialmente complicada porque el descenso de las temperaturas condiciona de manera decisiva el crecimiento del forraje, dado que impide que la planta pueda absorber los nutrientes que precisa para un adecuado desarrollo.

Como medida de contraprestación para conseguir que la hierba aflore debidamente, muchos ganaderos están optando por abonar las fincas. Sin embargo, también aquí se topan con el problema de las heladas. Si el terreno no tiene una temperatura adecuada, el fertilizante no funciona y, por lo tanto, la hierba continúa sin crecer.

En el caso de quienes tienen granjas de animales, el desarrollo del forraje es fundamental para conseguir materia para poder ensilar y conseguir el alimento necesario para abastecer a las reses durante el resto del año.

«Con este frío, as poucas nabizas que houbo non deron grelado»

 

El manojo de grelos que hace un año se vendía a un euro ahora cuesta dos en la feria de Carballo y se va a los 2,5 en Paiosaco y Arteixo. El motivo es la escasez. «Con este frío as poucas nabizas que houbo non deron grelado», explica Dolores Rodríguez, de Valenza (Coristanco). Con el sol de los últimos días parece que la cosa se anima, pero el ciclo va acelerado y han empezado a salir las flores amarillas que indican que pasó el tiempo del grelo.

Lo que queda es aceptar nabizas para el cocido, a sabiendas o por la picaresca del vendedor. O esperar a que lo que queda en el campo cumpla con el «grelado». No es fácil porque la sequía de septiembre mermó la cosecha.

Hasta noviembre, Dolores Rodríguez mantuvo activos sus huertos al aire libre, pero a partir de ahí las heladas se llevaron lo que quedaba fuera de los invernaderos.

Ahora empieza de nuevo el trabajo con la plantación de las berzas, las rizadas y las del país, que eran pasto de las gallinas y que ahora están de moda como kale.

«Co alimento que hai no monte, as reses non sobrevivirían»

El criador de Xuño Daniel Fernández explica que hace ya tiempo que están llevando comida a las reses porque «co alimento que hai non monte non sobrevivirían». Indica que hay un descenso de los pastos, al tiempo que alerta de las consecuencias de que se reduzca la cabaña ganadera mostrenca: «Canto menos cantidade de animais haxa máis maleza nace e, consecuentemente, menos pasto».

Daniel Fernández señala que los caballos contribuyen en gran medida a la limpieza de las áreas forestales porque consumen gran cantidad de maleza. Explica que tras el gran incendio registrado en Porto do Son en el 2016, la comunidad de ganaderos de Xuño optó por incrementar el número de equinos: «O monte está máis limpo».

En cuanto a la alimentación, la de Xuño, precisa Daniel Fernández, es una de las únicas entidades de la zona que prepara sus propios rulos de hierba seca: «Chegamos ata as dunas de Corrubedo apañando herba. A que hai agora non ten forza e córtase para que cando volva nacer veña maior cantidade».

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