Los trenes perdidos


El tren. Fue la primera derrota: un proyecto de conexión comarcal que debería estructurar la Costa da Morte se quedó en nada.

Plan acuícola. Cosechó muchas protestas. Algunas legítimas, como la de acabar con puntos de gran interés natural, como Touriñán. Pero otras no afectaban tanto al entorno.

Minería. No es solo Corcoesto: varios proyectos relevantes no han salido adelante, sobre todo, por las protestas. La clave es que en la actualidad los requisitos medioambientales y legales son muy rigurosos, nada que ver con lo tiempos en los que las explotaciones era abundantes en la zona. No son un ejemplo a seguir por la falta de garantías, pero permitieron a miles de vecinos salir adelante.

Fábrica de tubos de Cee. Era una opción para aprovechar la nueva capacidad del puerto de Brens, cuya ampliación fue tantos años demandada por todos los grupos. Lo paradójico es que solo sirve a Ferroatlántica, con el futuro en solfa. Ni siquiera se ha realizado la conexión de alta capacidad. Con el desguace de barcos pasó lo mismo: rechazo casi unánime.

Batata. Iba a crear 1.600 empleos, decían los promotores. No salió adelante, pero también hubo rechazo.

Biomasa. En el año 2012, Ence anunciaba que podría haber una planta en la zona. Ese mismo año, Fenosa prometía otra en Cerceda de cara al 2012.

Criadero de almejas. De menor entidad, previsto para Camariñas como alternativa marisquera. Nada, de momento.

Puertos deportivos. No es exactamente industrial, pero generaría mucha actividad. Solo salió el de Muxía.

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