Mohs ya tiene quien lo imite en el Chuac

Dermatólogos, plásticos y patólogos practican juntos la cirugía micrográfica en tumores de piel


A Coruña / la voz

Frederic Edward Mohs fue un cirujano estadounidense que en 1938 desarrolló la cirugía micrográfica para determinados cánceres de piel. Esa operación lleva su nombre y en el Chuac han creado un equipo conjunto de dermatólogos, patólogos y plásticos para aplicarla, mejorada con el avance de la técnica, juntos en el mismo quirófano. Se trata de una intervención de precisión que, hasta ahora, exigía remitir a los pacientes a otros centros, la mayoría privados y de fuera de Galicia. Se basa en cortar el tejido en planos y, sin que el enfermo salga de la mesa de operaciones, bajo el microscopio ir comprobando cada una de esas lonchas para extirpar hasta el borde mismo de las células tumorales.

«Es muy importante la topografía de la lesión, porque hay que saber en qué punto concreto está el borde del tumor para quitarlo todo y evitar que recidive, pero también para extirpar lo justo y evitar defectos», explica el doctor Ángel Concha, jefe de Anatomía Patológica, grupo al que le toca la tarea de realizar esa laboriosa preparación de los cortes de las muestras para ver las células bajo el microscopio

La relevancia de ese control de los límites radica en que se trata de tumores malignos, generalmente carcinomas basocelulares. Son muy frecuentes, unos mil al año se detectan solo en el área sanitaria, aparecen en cualquier parte del cuerpo con vello (se salvan los labios, las palmas de las manos y las plantas de los pies) y, aunque no suelen dar metástasis, no dejan de crecer. Es, además, bastante común que se alojen en la cara.

En los párpados

«Si aparece en la espalda, que es una localización frecuente, no tienes que recurrir a esta cirugía porque hay acres y acres de piel para quitar», apunta Eduardo Fonseca, jefe de Dermatología. Pero el problema es que a veces el tumor mide 10 centímetros y se sitúa en zonas de riesgo, como el párpado. «Puede llegar a ser un problema extirparlo, y cuando lo extirpas el problema es cerrarlo», explica. Ahí entran los cirujanos estéticos. «Nuestra función es secundaria, estamos para cubrir esos agujeros», describe Javier Valero, jefe de Cirugía Plástica. Para ello, recurren a colgajos, a mover piel próxima, y si no realizan injertos de otras zonas cercana para que el color y la textura sean similares.

Las intervenciones de cirugía mayor ambulatoria se realizan en el Abente y Lago, y el paciente no suele necesitar ingreso. Hasta ahora, llevan doce casos con buenos resultados. Tres de ellos, además, presentaban una singularidad con respecto a otros equipos: operan otro tipo de tumor, el dermatofibrosarcoma protuberans, que «es especialmente complejo para la cirugía y la reconstrucción, porque infiltra como las raíces de un árbol», describe Concha.

El equipo a tres bandas funcionará como centro de referencia en cirugía de Mohs para el área sanitaria de A Coruña, pero también para Lugo y Ferrol, con unos criterios de indicación medidos y técnicos. Calculan que practicarán cien casos al año.

La puesta en marcha de esta técnica se debe a una entusiasta dermatóloga, Nuria Villamarín Bello. «Hacía tiempo que lo estábamos intentando. Ella hizo la residencia aquí, se formó durante un año en Madrid y llegó con tanto interés por montarla que nos animó a todos», cuenta Fonseca. Así, se le sumaron también los patólogos Teresa Yebra-Pimentel, Teresa Hermida, Jorge Pombo; los técnicos Azucena Hércules, Josefina López y Juan Bonome; y los cirujanos plásticos Alba González y José Vicente Lagoa.

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