La asociación en defensa del monte y la compañía Google permiten recorrer el Olimpo Celta con medios virtuales
24 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.La partida podría ser, por ejemplo, de la iglesia de O Pindo, la ruta más tradicional, y desde ahí ir ascendiendo el macizo granítico, solo que en esta ocasión en lugar de las botas y la mochila cargada de energías basta con un ordenador, tableta o móvil conectado a Internet. Así, gracias al proyecto Trekker de Monte Pindo Parque Natural, con la ayuda de Google ya es posible recorrer el mítico Olimpo Celta sin moverse de casa.
Nada más dejar atrás la iglesia, en este caso con el ratón o la pantalla del móvil, a la izquierda están los molinos. Mientras el ascenso real hace sudar y acelerar el ritmo cardíaco, la subida virtual es muy descansada. Sin ningún tipo de esfuerzo aparece el Pedrullo, con los restos del castillo de San Xurxo, de entre los siglos IX y X, y destruido por los Irmandiños en 1467. Tenía como fin prevenir o avisar de las incursiones de naves piratas. Los restos siguen adornados por rocas de formas muy curiosas.
Es posible seguir los senderos y llegar al Chan da Mina o Braña de San Cibrán, donde hay restos de las instalaciones de explotaciones de estaño o wolframio y, al sur, una especie de presa de piedra para lavar el mineral. Algunos dicen que se trata de una muralla ciclópea, pero tiene más apariencia de infraestructura para la minería. Bajaban la producción en burros. Enfrente está el gigantón o el fraile, como le llaman unos u otros.
El camino hacia A Moa, la cumbre en la que la leyenda sitúa la tumba de la reina Lupa, hay restos de otra de las murallas ciclópeas del monte de O Pindo. Próxima a la cima, a la izquierda, a un lado del Campo das Cortes, están los restos de una capilla sueva. Sus piedras amontonadas, unas, y desperdigadas, otras, se ven también en la pantalla.
El granito de O Pindo se formó hace unos 350 millones de años a unos 20 kilómetros de profundidad, aunque no quedó expuesto en la superficie hasta hace unos 200 millones de años. El paisaje que se puede disfrutar in situ o a través de Internet es fruto de los múltiples fenómenos geológicos: diaclasas, tafones o cacholas y las pías. Un museo al aire libre.