Hay aspectos que, pese a que son conocidos, no dejan de sorprender. Mirando ayer los datos del paro de Suiza, dos cantones sigue por debajo del 1 %, y otro está justo en el 1. De ahí hasta el 2, mucho. No es extraño que tanta gente desee marcharse, o que lo siga intentando. No es el bum de hace tres años, pero el goteo sigue día tras día, como comentan de vez en cuando emigrantes que residen allá, o como confirmaron ayer por la tarde desde los centros gallegos de Delémont y Lyss, dos de las muchas puertas en las que llaman (también por teléfono) frecuentemente. Las cosas ya no son lo que eran. No ayuda ni la nueva normativa de permisos, ni la competencia desleal por la abundancia de mano de obra, ni siquiera un euro tan fuerte que reduce margen de beneficio. Y, con todo, siguen llegando y muchos encuentran empleo. Eso sí: también hay muchos que no. La formación y los contactos son clave, explica el camariñán Luis Blanco.
La gran mayoría de los que llegan buscan algo en la construcción, sector clave para la emigración de la Costa da Morte en sus múltiples modalidades. Tenemos vecinos que llevan más de 30 años en el sector, y jóvenes que se arriesgaron el año pasado y se van haciendo un hueco. Para la mayoría, las ventajas son evidentes. E incluso existen ciertas posibilidades que aquí serían impensables. Por ejemplo, la Dirección General de Migraciones del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, junto a la Fundación Laboral de la Construcción, la Sociedad Suiza de Empresarios de la Construcción, los sindicatos Unia y Syna, y con el apoyo financiero del Fondo Paritario de la Formación (es decir, todos: empresarios, gobiernos y sindicatos), organizan un curso sobre técnicas de la construcción para trabajadores españoles empleados en la industria suiza. Hasta ahí, normal. Pero se realiza (como en otros años) en Arteixo, del 2 de enero al 24 de febrero del 2017, con una duración de 320 horas, a 40 por semana, con contenidos amplísimos: encofrado, canalizaciones, entibado y pozos, mampostería de ladrillo, interpretación de planos y seguridad e higiene. Para participar hay que tener un mínimo de seis meses (cotizados) de experiencia en Suiza, y la propuesta del empresario para participar en el curso. Los que lo hagan recibirán un 80 % del salario que tenían antes del curso, y además les permitirá subir de categoría laboral. Las anotaciones tienen que hacerse a través de la empresa y el plazo acabará el 4 de noviembre. En ocasiones anteriores había unas 70 plazas, y se agotaban. No es para menos. Son esos detalles de una forma de trabajar, y desde hace tiempo, de la que hay bastante que aprender. En todos los sentidos.