23 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.
Que los carteles en contenedores, señales o elementos del mobiliario y patrimonio cultural público ensucian es una obviedad. Es una falta de civismo flagrante. Incluso los nuevos puentes de la autovía y los viejos de la AG-55 son atacados con papelería intensiva. Además de evitar estas prácticas, los concellos deberían habilitar lugares atractivos para la carterlería, con instrumentos adecuados y estéticamente idóneos. Poco o nada se hace.