Que el hombre es un ser social por naturaleza ya lo definieron los primeros filósofos. Estar con otros es una necesidad y oportunidad para el aprendizaje y la mejora, aunque haya momentos que prefiramos, incluso necesitemos, estar solos.
La convivencia se da en diferentes ámbitos de la vida: en la familia, en la escuela, en el trabajo y en la vida social. En algunos de estos entornos los compañeros de viaje los elegimos, pero en otros no; y sin embargo con todos tenemos que convivir, como los lápices, que los hay de diferentes colores pero todos viven en la misma caja.
Fruto de su experiencia docente y de investigación Gregorio Luri publicó en el 2013 Mejor Educados, cómo ser buenos padres sin necesidad de ocultarlo, muy recomendable para cualquier persona implicada en el mundo educativo. Defiende el valor de la disciplina, plasmada en unas normas de convivencia, no por el valor de las cosas que prohíben hacer, sino por el valor de todo lo que nos permite conseguir; educar en la conciencia del respeto al valor terapéutico de los límites. Recomienda que las reglas deben ser pocas y suficientemente claras para no estar continuamente discutiéndolas.
Que la convivencia no siempre es fácil lo evidencian los conflictos que crecen de manera exponencial cuando cada uno va a lo suyo y olvida las elementales normas de urbanidad y de respeto a los otros. El autor de Mejor Educados recomienda preservar la magia de las palabras y sintetiza que hay tres palabras claves: por favor, perdón y gracias que debemos todos llevar a modo de kidt antes de salir a la calle.
(Luis García es director de la EFA Fonteboa de Coristanco)