Los Dancetekas se toman un respiro este año, pero Buxantes Calidade no faltará
08 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Un desfile, unos minutos de espectáculo y un rato de descompresión y nervios a la espera de que el jurado toma su decisión. En ese corto espacio de tiempo se condensa el resultado del trabajo que durante semanas -o meses- llevan a cabo los integrantes de la comparsas para convertir el entroido en un derroche de ilusión, color e imaginación.
Decenas de personas colaboran haciendo posible que una simple idea inicial sea vestida con trajes, música, textos y coreografías, todo ello convenientemente coordinado. En esta última fase, la de convertir esos ingredientes en un solo espectáculo, están enfrascados estos días los integrantes de Buxantes Calidade, una de las comparsas más exitosas de la comarca, que este Entroido cumplirá 10 años de vida y a cuyo frente está César Ferrío, técnico de Deportes del Concello de Dumbría.
El año pasado se llevaron el segundo premio ante sus vecinos y en Baíñas, y tuvieron también recompensa en Fisterra (terceros) y Cee (quintos). Esta vez esperan repetir reconocimiento en las tres primeras localidades con una propuesta en la que participarán más de una treintena de personas y en la que tanto los trajes como las carrozas son elaborados por ellos mismos. Sus preparativos se remontan al mes de noviembre, cuando celebraron una reunión para elegir el tema de este año -que no revelarán hasta el primer concurso en el que participen- y con el que tratarán de reeditar el éxito obtenido el año pasado con su puesta en escena de la película Avatar.
En Fisterra se medirán a otras cinco comparsas -Los Niños del Coro, Decirconada de Gures, Os de Lires, Tortugas y Peces y Os da Charca- y aunque pasarán por al menos dos localidades más no se verán las caras con otra de las agrupaciones más veteranas y premiadas de la comarca, los Dancetekas de Vimianzo.
Su principal responsable, Susana Rodríguez Lema, explicó ayer que, pese a la ilusión de los participantes -para este entroido disponían de más de 130 personas voluntarios- la ausencia de sus dos principales colaboradoras los ha animado a tomarse un descanso ante la imposibilidad de afrontar los preparativos con las garantías suficientes para mantener el elevado nivel de los últimos años. Eso sí, Rodríguez explica que se trata solo de un descanso para tomar fuerzas y que el año próximo esperan volver a la carga.