Ha pasado un año y nada ha cambiado. Los pescadores de Laxe tienen el mismo puerto que hace un año casi les deja sin flota. Dicen que el invierno está siendo benigno y que si lo aguantan tendrán más tiempo para reivindicar una reparación que costará mucho dinero y que no tiene garantías. Políticos y técnicos son, probablemente, los responsables de que el puerto laxense no resulte nada seguro. Alguien se empeñó en tener un muelle comercial y hacerlo de determinado modo y se gastaron millones en cumplir el gusto. Ahora hay que volver a hacer una inversión enorme para poner las cosas a derechas.
Pasó el día y la cofradía de Malpica por fin aplicó medidas que hacía mucho tiempo que eran necesarias. Ninguna empresa puede aguantar mucho viviendo por encima de sus posibilidades. Había que apretarse el cinturón y tuvo que venir Pedro Pérez para hacerlo.
Las cosas también son difíciles en el campo y peor se pondrán. Pasó el día de echar marcha atrás a la producción para evitar el pago de la supertasa, una losa demasiado pesada para muchas explotaciones. Marzo está ahí mismo y si hay que pagar será mucho, porque con la mirada puesta en la desaparición de las cuotas muchos se pusieron a producir como si no hubiera un mañana.
Realmente ha pasado el día en el que han ocurrido cosas que, con un poco de reflexión, podrían haberse evitado. Solo hay que tener claro que ya no se puede estirar más el brazo que la manga. Es la hora de la prudencia.