De Benidorm a Muxía, varias veces y a pie

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

Álvaro Lazaga, entre los también peregrinos Enrique Soto y Elidio Trapiello, en el Bela Muxía.
Álvaro Lazaga, entre los también peregrinos Enrique Soto y Elidio Trapiello, en el Bela Muxía.

Por lo general, ocurre justo al contrario: es alguno o muchos vecinos de la Costa da Morte los que van a Benidorm. Seguramente con el tiempo serán los de allí los que prefieran disfrutar de las playas atlánticas, cansado s de la saturación mediterránea, incluso de la textura de su arena (nada que ver), pero de momento las cosas son como son, y la ciudad alicantina, por tradición, oferta e infraestructuras, lleva medio siglo despuntando como gran destino nacional e internacional de vacaciones, y aquí aún estamos en pañales.

Así que de vacaciones, no, pero para terminar el Camiño, la Costa da Morte sí que es una buena opción para los habitantes de la Comunidad Valenciana y para los de todas las comunidades, provincias, ciudades autónomas o comarcas catalanas. De hecho, pueden hacerlo siguiendo un camino conocido, pero casi virgen, y muy vacío en invierno (también los demás). Uno, o varios, porque existen alternativas. Habría que nombrar embajador de esta ruta que cruza en diagonal la Península a Álvaro Lazaga Busto, de 49 años, madrileño nacido en Benidorm (que no engañe su apellido Busto: no tiene nada de gallego), donde aún reside. Este fin de semana llegó a la Costa da Morte por cuarta vez. Está bien, pero es que las ha hecho en menos de dos años. No para. Y eso no es todo: son cuatro caminos desde su ciudad, pero es que el Camino en general lo ha realizado 13 veces. Para ser exactos, la 13 ª. la acaba de comenzar en por la vía inglesa. Unos son más largos, y otros más cortos, pero no deja de andar. Ha empezado por todos los lugares posibles, y por los que no, ya tiene fechas: en marzo hará el decimocuarto, y en mayo, el decimoquinto. Trece veces, ojo, en menos de cinco años, porque empezó a caminar en febrero del 2010, así como quien no quiere la cosa, y la afición crece. Ya es todo un experto y tiene una legión de seguidores en las redes sociales, sobre todo en Facebook y en Youtube. Claro que sus gestas se quedan pequeñas al lado de otros conocidos peregrinos, como uno de Zaragoza con el que se encontró el domingo, que lleva ya 58, ya que realiza once al año.

Pero hablamos de Álvaro, que este fin de semana ha estado alojado en el Bela Muxía, un albergue que ha recibido numerosos premios y reconocimientos. En la localidad de la Barca ha terminado en cuatro ocasiones; en Fisterra ha estado en tres de ellas. Esta vez no ha sido así, ya que de Olveiroa tomó rumbo directo a Muxía, por Dumbría. La ruta está entre los 1.200 y los 1.300 kilómetros, depende por dónde se coja. Una opción es la vía de Albacete, Toledo y Ávila; otra el Camino de la Lana, por Cuenca y Burgos, y enganche con el Francés; y la que ha elegido en ahora lo llevó por Uclés, Madrid y Sahagún. Siempre a pie. Cuando puede ser, de un golpe, y si no, en etapas, como en esta ocasión, que inició el 4 de abril. Depende de si trabaja o como ahora, está en paro.

La ruta de Benidorm, el llamado Camino del Sureste, es reciente. En mayo se cumplirán 15 años de cuando los pioneros pintaron las flechas que van guiando a los peregrinos hacia Santiago, por eso se ha marcado esa fecha como fija para conmemorar la efeméride. Son precisamente las asociaciones de amigos del Camino las que permiten que gente como él pueda viajar sin problemas: solo hay que avisar un par de días antes y siempre hay alguien esperando en pueblos que, de otro modo, nunca conocería. «Todo es saberse los trucos», explica. Incluso a la hora de recorrer el Francés, más masificado. Él elige el invierno para recorrerlo. Le encanta «el contacto con la Naturaleza, sentirte libre, hablar con la gente, descubrir pueblos...». Y, desde luego, la Costa da Morte, de la que ya es un enamorado.

Son más de 1.200 kilómetros cruzando la Península, con

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