Llenar sacos de esperanza

La Voz

CARBALLO

La crisis, de nuevo la crisis, ha recortado los brazos de las Administraciones públicas, que son incapaces de socorrer a toda la gente con necesidades. Lo razonable sería que el Estado y sus organismos públicos, concellos también, amparasen a todos sus ciudadanos a los que son incapaces de facilitarle un empleo digno, como indica la Constitución, pero la realidad nos presenta un mapa distinto. Menos mal que en esta comarca de los 5.000 manolos y los 4.000 pepes se ha levantado un fuerte temporal de solidaridad para llegar a donde no alcanzan los brazos mancos de las instituciones públicas, que tampoco se han empleado mucho en cumplir otro mandato constitucional convertido en papel mojado, el de la «justa distribución» de la riqueza. En situaciones así se hace duro mirar para el otro lado y han surgido una gran cantidad de encomiables iniciativas de ayuda. Festivales, recogidas de alimentos no perecederos, acopio de juguetes para que ningún niño se quede sin regalo... Cruz Vermella, Cáritas, Sofán, Soneira, Fisober, Xiria, colegios, ANPA, Pereiriña y muchos otros colectivos se han lanzado a la tarea de compartir, un ejemplo de que esta sociedad, este apartado rincón Atlántico, es capaz de valerse por sí mismo. Ese deber moral de echar una mano sin mirar a quien para llenar sacos de esperanza.