E l Zas y el Baíñas se enfrentarán por primera vez en liga (Segunda Autonómica de la Costa) este domingo. Estamos aún en la primera vuelta y ahora toca en el campo de San Andrés. El espectáculo comenzará a las 16.15 horas. Hasta ahí, un partido más de rivalidad local.
Ocurre que en las respectivas directivas se dan unas circunstancias que no son habituales, y que por lo tanto trascienden de lo deportivo hacia lo familiar y lo social. El presidente del Zas, Miguel Muíño Ramos, de 37 años, es de Baíñas, donde reside. Y su hermano Víctor, de 35, es el secretario del Baíñas, donde también vive. La unidad se extiende incluso a lo laboral, porque los dos son maderistas y trabajan juntos. Pero el domingo les tocará defender colores distintos. Víctor es optimista: «Gañaremos nós, 1-2», avanza. Sabe que es complicado. El Zas va tercero y les saca siete puntos. El Baíñas es un recién llegado a la categoría. En el monte no suelen hablar de fútbol: «O partido levámolo moi ben, pero de fútbol non falamos, porque se non, picámonos» . Buen rollo, pero cada uno tira de lo suyo.
Miguel augura otro resultado: 3-1 a favor del Zas. «Gañaremos nós, aínda que será un partido complicado. Os derbis son derbis. Eles virán a morte, e nós, tamén». Coincide con Víctor: «No monte, cada un está ao seu, non falamos disto. Hai rivalidade, pero é sá».
El fútbol corre por sus venas casi como su conocimiento de pinos y eucaliptos. Víctor fue jugador antes de llegar a la actual directiva que preside Juan Silva. Formó parte del Dumbría, cuando el equipo arrancaba. Miguel estuvo más vinculado a las directivas, sobre todo a la del Zas. Con ambos, también de maderista, trabaja su hermano pequeño Pablo, de 27 años, que juega en el Xallas de Santa Comba, tras pasar por el Dumbría. Si todos quisieran, podrían montar un partido entre los postes de los pinos. Por experiencia no iba a ser.