Cabana: en búsqueda de una identidad

CARBALLO

Estructura abandonada.
Estructura abandonada. José Manuel Casal

Sin un núcleo principal de referencia claro el municipio de Cabana se ha ido desarrollando como tantos otros de la Costa da Morte al abrigo de la dudosa estrategia de alinear edificios a lo largo de las carreteras generales, a poder ser, pegados a las cunetas. El resultado es obvio, una dispersión no siempre bien entendida y el encarecimiento de cualquier servicio público que se intente llevar a todos los puntos.

A eso hay que sumar otra de las plagas casi bíblicas que acechan en cualquier rincón de la Costa da Morte: los proyectos concebidos en tiempos mejores, que, por falta de financiación, de utilidad o simplemente de interés, acaban convertidos en esqueletos decrépitos que ni sirven para lo que se pretendía ni dejan expedito el espacio en el que nunca debieron asentarse. Son amasijos de columnas, placas o en el mejor de los casos hileras de ladrillo que le hacen muchos menos favores al pueblo que la simple posibilidad de mirar a la desembocadura del río o al mar, sin obstáculos inútiles de por medio.

La conservación del patrimonio, especialmente el de origen religioso que en todas partes de Occidente fue casi el exclusivo durante cientos de años, también deja mucho que desear. Los templos agredidos por añadidos horripilantes o los que sencillamente se dejan caer por no echar mano de ellos son ejemplos de la vergüenza para quien tendría la responsabilidad y con casi total certeza los recursos para protegerlos.

El resultado, con honrosas excepciones, que también las hay en forma de viviendas unifamiliares con gusto, es el de un urbanismo sin alma, en el que solo la baja presión constructiva ha permitido hasta el momento que el daño no sea todavía mayor. Una circunstancia que las generaciones venideras deben corregir para que Cabana puede tener una identidad propia.