El barco de Neria está embarrancado

CARBALLO

Neria está en la UCI. Es evidente que cualquier tiempo pasado de la entidad fue infinitamente mejor. Sus rivales, que los tiene, y muchos, dan botes de alegría. Aquella organización que iba a sacar la Costa da Morte de su atraso y que tantas esperanzas despertó vive malas horas y está ahogada por las deudas y los pleitos. Llegó a un punto en el que, por unas causas u otras, la tienen cogida por el pescuezo. Unos porque no le pagan lo que le deben y otros porque creen que no le deben lo que tienen sin pagarle. Acumuló una deuda fabulosa que difícilmente podrá afrontar. Además, se ha embarcado en un trasatlántico y la Costa da Morte apenas da para una lancha de recreo. En esto ha cometido los mismos errores que otros organismos públicos y su gran buque ha ido a varar encima de las rocas y hace falta mucho dinero para ponerlo a flote de nuevo.

Si se mantuviese sin contaminar, el espíritu fundacional de Neria seguiría siendo válido, incluso imprescindible para esta esquina atlántica. Los problemas y las carencias son las de siempre y las soluciones siguen sin llegar. La tesitura política tampoco es idónea. Cada alcalde y cada partido está más pendiente de su ombligo que de buscar ideas comunes para el territorio de Galicia que más abandonado estuvo durante siglos y que parece que seguirá estándolo por mucho tiempo. El Centro do Coñecemento fue uno de esos proyectos que necesitan paladas y paladas de dinero para salir adelante, al margen de algunos patinazos de gestión más que obvios. Sin embargo, no ha ocurrido nada muy distinto a lo que pasó con el Centro de Desarrollo Tecnolóxico de Cerceda, el cementerio de Fisterra, la Aldea Madeira de Camariñas, el complejo de A Rocheira de Coristanco, la Casa da Cultura de Vimianzo, que ha costado Dios, ayuda y juzgados sacarla adelante, o la de Cee, varios lustros empantanada. O sea, sueños grandiosos embarrancados durante mucho tiempo. La memoria es frágil y es fácil tirar cubos de basura hacia entidades que también han hecho muchas cosas bien. Hospital, carreteras, puertos, infraestructuras de turismo rural, Camiño de Fisterra, promoción del patrimonio histórico y cultural, desarrollo de la hostelería, lucha contra las drogodependencias, los museos y la misma ITV de Zas no serían, o no serían lo mismo, sin la decisiva intervención de Neria. Gente que recibió subvenciones fabulosas, conselleiros, ministros y presidentes de la Diputación acudieron a su templo y le dieron sus parabienes años y años.

Es evidente que Neria también ha hecho cosas mal, o incluso muy mal. El fracaso del barco botella es de récord. Tampoco pueden tirar cohetes otros gestores de dinero de la UE: códigos QR a precio de oro, áreas de recreo a tojos, proyectos bendecidos con las últimas tecnologías incorporadas que han sido fracasos absolutos, puestos turísticos nunca abiertos..., en fin, dinero tirado al mar. Neria ha dejado por el camino cadáveres políticos siempre dispuestos a cobrar venganza. Entre sus más feroces enemigos hay gente que ha querido meter la mano en el saco y llevarse dinero a paladas. Muchos viajan en autos de alta gama gracias a que pescaron otros recursos europeos.

Neria es una entidad democrática en la que los votos mandan y el que más ha conseguido es el que la ha gobernado bien, mal o peor, pero para eso estaban los organismos que deberían haberla controlado. Es muy fácil rasgarse las vestiduras ahora, pero si los alcaldes y la Diputación la han puesto en marcha, en su mano está la solución.