El dinero es nuestra penuria. Por unas causas o por otras, esta semana ha provocado de nuevo laceradas de dolor en la comarca. En Laxe, la cantidad distraída en la agencia bancaria va en aumento y ya anda por los 3,9 millones. Una suma que no se sabe por dónde anda ni a dónde ha ido a parar. La siempre incomprensible condición humana está detrás de lo sucedido en esta localidad. Hay gente que prefiere perder dinero a que su caso salga a la luz o que se cumpla la ley. Ahorros que se fueron como tirados al mar desde la punta del muelle, mientras algunas familias sufren o han sufrido necesidades para ir haciendo acopio pensando en el día de mañana. Ahorrar fuera de los conductos oficiales siempre tuvo mala compensación. Los caudales que circulan fuera de los papeles acaban perdidos. No se ha hallado aún a cuánto asciende la plata distraída ni el número total de afectados. La acción de la jueza que lleva el caso es la gran esperanza para aclarar de dónde han llegado y a dónde han ido a parar todos esos millones de euros, pues no está esta comarca como para andar tirando el dinero, sobre todo tras ver que en los presupuestos del Estado del 2015 no hay una sola partida específica para este territorio. El efecto Prestige se ha diluido y no queda un euro en las arcas para darle vitaminas a esta tierra siempre olvidada.