Un castigo para el día siguiente

La Voz

CARBALLO

29 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Ricardo Pérez y Verdes (Ibiza, 70 años) es doctor en Educación Física, fue seleccionador de voleibol y deportista de éxito. Lo de nacer en Ibiza fue una cuestión del destino: el suyo, y el de su padre, que era militar y cambiaba con frecuencia de lugar. En una entrevista en La Voz, Ricardo recordaba que hizo el Bachillerato en cinco lugares distintos. Pero el origen no tiene duda, porque sus padres eran de Tella, donde pasó muchos veranos. En el deporte, fue el primer internacional de voleibol de Galicia, y el fundador del primer equipo gallego. Entrenó a las selecciones de Costa Rica, Colombia y España en varias categorías. Logró el récord de España de lanzamiento de jabalina cadete, y practicó el fútbol en muchos equipos, de jugador y entrenador. En cuanto a la docencia, dio clase en primaria, secundaria y universidad. Tiene cinco titulaciones: bellas artes, ingeniería técnica naval, maestro de primera enseñanza, pedagogía y educación física. Desde septiembre del año pasado es el responsable del Museo Etnolúdico de Galicia (Melga), en Ponteceso, además de la fundación que lleva su nombre.

Cuando llegué a casa, mi padre, hombre de honor, me impuso un nuevo castigo, que cumpliría al día siguiente, feria de A Trabe.

Estuve toda la noche sin pegar ojo, pensando cuál sería el correctivo que me habría preparado. Para mi sorpresa, me ató un hatillo con castañas a un bastón, el cual tuve que procesionar con él hombro toda la tarde por la calle de los Cuñarros, bajo la mirada observante de mi padre, sentado delante de la puerta de nuestra casa.

Ante esa demoledora estampa, cada viandante que regresaba de la feria preguntaba a mi padre por qué Ricardito, como era conocido por aquel entonces, andaba como Cristo en el Vía Crucis.

Desde ese día, las castañas dejaron de ser mi fruto preferido. En la actualidad, cada vez que veo castañas, recuerdo aquella anécdota y el susto y el escarnio que para mí supuso.